sábado, 27 de febrero de 2010

Modificando muñequitas…

Si hace tiempo escribí sobre las muñecas Blythe, como bellezas envidiables y verdaderos objetos de la imaginación de los customizadores, lo que no podía imaginar es que yo acabaría adquiriendo alguna (ALGUNAS) de ellas.

Al poco de escribir la entrada, me encontré pujando por primera vez en e-bay.
Sí, mi móvil es del cretácico, sigue gustándome más escribir a mano que en el ordenador y no tengo ni idea de politonos, tarifas de móviles, twitter y tantas miles de cosas de las que la gente habla.
Pues, como decía, a falta de tiendas en España donde se vendan las muñecas Blythe (las venden algunos particulares que las traen de Japón, pero a unos precios más que estratosféricos), empecé a buscar en e-bay. Y encontré una muñequita peli-morada, ya customizada, por un precio bastante interesante. Había visto otra aún más barata (y peli-rosa de pelo rizado), pero se me metió en la cabeza que si era tan barata algún defecto debía de tener… Y, tras unas cuantas pujas, me invadió un miedo terrible cuando resulté ganadora de la subasta de la Prima Dolly Violettina customizada (las Prima Dolly son las Blythe de Takara más “baratas”, aunque en este mundo nada es barato y hasta las Prima Dolly empiezan a venderse por packs, limitadas, etc.). No sabía si hacía bien pagando una cantidad así por una “muñeca de plástico”; ¿me habrían engañado en e-bay? ¿sería un timo y la muñeca vendría hecha una calamidad?
Pues no señor. Cuando llegó mi Liselotte a casa y abrí la caja se disiparon todas mis dudas (a pesar del tremendo “clic” al cambiar sus ojos de color, que pensé que se me rompía la pobre…; luego me enteraría de que eso era completamente normal). Era una auténtica preciosidad, de labios gorditos y jugosos y pecas fucsias.

Pocos meses después me encontré de nuevo en e-bay, “por cotillear”. Pero para mi cumpleaños volví a pedir una muñeca, esta vez regalada, y un par de vestiditos. Me hizo mi niño sufrir bastante, hasta pensé que la Capuccino Chat (modelo limitado con ojos especiales en color burdeos y pelo champán) se habría perdido en su periplo desde Hong Kong a España. Pero mi lunes me encontré con la cama llena de sobres y paquetes con sellos diversos: China, Tailandia… ¡Ahí estaban mis regalitos!
Y cuando abrí la caja de la segunda nena, mi Geraldine, casi me da algo ya… Medias de rejilla, abrigo de piel… Una niña monísima.

Pero lo que realmente quería comentar aquí es que mi niño y yo nos atrevimos con ella, con Geraldine, porque por algo había elegido una muñeca RBL (con un molde de cabeza que se puede abrir sin demasiados problemas). Aunque me daba mucho miedo poder romperla, mi niño es muy cuidadoso e hizo el trabajo más duro: abrir la cabecita, desmontar el mecanismo de los ojos, cambiar el color de los iris despegando los antiguos y pegando los nuevos y también cambiar las pestañas. Yo me dediqué a limar la piel de la carita, para que los brillos desaparecieran, y luego la maquillé de nuevo los ojos, las mejillas y los labios.
Para evitar errores durante el proceso, hicimos muchas fotografías. La razón de ser de dichas fotos era poder volver a montar todos los mecanismos una vez terminada la muñeca, sin colocar nada “del revés”.
Ahora creo que esas fotos pueden ser de bastante utilidad para quien no sabe qué se va a encontrar cuando abre una muñeca.
Sin embargo, creo que el proceso se basa simplemente en tener paciencia, en no forzar las piezas cuando no dan de sí y en no pensar que en un momento va a estar todo hecho (aunque depende de lo que se quiera hacer con la muñeca). Lo más difícil es, a veces, encontrar información en español y, sobre todo, información de gente que, más que darse a conocer como customizador (que aquí hay un negocio tremendo, con customizadores de renombre más que merecido), lo que quiere es informar por informar, dando toda la información que sabe y no sólo un gancho.
Después de mucho buscar, se puede hacer un collage con todas las explicaciones contenidas en blogs, foros, etc. Por ejemplo, una vez terminada la customización de Geraldine, encontré en flickr una explicación en italiano de las partes internas de la cabecita de las muñecas, algo que habríamos agradecido antes de empezar…

Pero, sin más preámbulo, aquí explicaré cuál ha sido nuestra experiencia por si alguien que esté buscando información fuera de los lugares especializados llega a esta página.

Para abrir la cabecita de una RBL, lo primero que hay que hacer es desatornillas la parte posterior. Es más sencillo con un destornillador automático, sobre todo en el momento de volver a atornillar, para ejercer más fuerza.
Una vez fuera los tornillos, ejerciendo un poco de presión con los dedos índice y pulgar sobre las orejillas de la muñeca, se nota que las partes delantera y posterior se van separando pues en parte están unidas por un mecanismo de presión. Bastará con tirar con los dedos de la otra mano de las partes de la cabeza más cercanas al cuello para ir separando las dos piezas.

Hay que tener especial cuidado porque la parte superior de la cabeza, donde está el pelo, está unida a la carita, de modo que si se tira con demasiada fuerza podría romperse la unión (otro tornillo). Aquí se ve muy bien cómo están unidas las dos piezas y por dónde hay que ir con cuidado.

Una vez separada la cara, se puede empezar con el lijado. Al parecer, hay “esponjas mágicas” que sirven para matizar la cara sin gran riesgo de estropear la muñeca. Otra opción es matizar con un spray la cara, pero en este caso se conservará el maquillaje de fábrica de la muñeca (se puede quitar con alcohol, pero no siempre sale bien…). Y la tercera opción, que es la que yo utilicé, es lijar manualmente con una lija de agua.
Para este tercer método, utilicé alcohol, algodón y lijas de agua. Las lijas tienen que ser de una medida superior al 1000 (cuanto más alta es la medida, más fino es el grano de la lija y menos araña la superficie que se matiza). He leído que estas lijas se utilizan mojadas y que el resultado es mejor, pero yo lo intenté y me costó muchísimo; lo engorrinaba todo y preferí probar con la lija seca. Estas lijas son muy baratas (75 céntimos la hoja) y se pueden recortar trocitos pequeños manejables para ir lijando en círculos y muy despacito. Un poco de lija y después una pasada de algodón empapado en alcohol, porque al plástico se le adquieren con demasiada facilidad los restos de lija. Yo cometí el error (luego vi en los foros que es una barbaridad) de usar acetona cuando el alcohol no me servía, pero al parecer la acetona es corrosiva y se carga el plástico. Por suerte no la utilicé mucho y pude realizar un último lijado sobre las zonas de acetona y limpiar con alcohol. Por eso recomiendo ir limpiando a cada poquito, porque si se deja para el final habrá zonas grisáceas muy difíciles de limpiar.
En la primera foto se aprecia el acabado grisáceo del que hablo. Como luego iba a pintar los párpados, esta parte fue sobre todo una prueba para ver cómo se me daba el lijado. La cara quedó mejor, pero no tengo fotos del proceso. En esta foto se aprecia también la diferencia entre una superficie de fábrica y una superficie matizada.
Respecto al maquillaje, hay muchas técnicas. Pero las que utilicé yo fueron el pastel y el acrílico.
La sombra de ojos y las mejillas, con un algodón manchado con pastel. Es bastante sencillo, aunque hay que tener cuidado con la presión porque pueden quedar unas zonas más coloreadas que otras. Yo tuve que limpiar la sombra de ojos porque no me gustó nada el efecto que me quedó al principio…
Los párpados y los labios, con pintura acrílica. Con esta pintura se logran muchas tonalidades (yo sólo utilicé marrón, amarillo y blanco), pero la dificultad está en que el secado es muy rápido. Por ello, dos consejos: el primero, tener un pincel en agua cercano para retirar la pintura aplicada por error con mucha rapidez; el segundo, para dibujos que van a quedar tapados, hacer una ligera marca en lápiz para guiarse. Yo no lo hice en los párpados porque el motivo fue “sobre la marcha”, pero para un dibujo pensado es mejor no dejar mucho a la imaginación, que juega malas pasadas.

Otra parte muy interesante de la customización de la cara es el esculpido (lo que en todos los foros y webs llaman “carving”).
Me costó mucho encontrar el material necesario para hacerlo, pero finalmente, y tras varios viajes a la ferretería y consultas en Internet, lo que he utilizado (que creo que es lo que generalmente se utiliza) es un cutter de precisión (como el cutter normal, pero acabado en punta) y limas de aguja (son limas bastante finas; las hay para madera y hierro y, para plástico, nuestro vecino el ferretero nos recomendó mejor las de hierro).
Así que, ¡ojo! El cutter de precisión, por ser tan de precisión, donde marca marca de verdad. Y, si es en el dedo, pues mucho cuidado porque el corte puede ser tremendo. Por otro lado, un error de cálculo en la muñeca puede ser desastroso porque, salvo que vayamos a hacer una reproducción del Joker, poco vamos a poder disimularlo con pintura…
Respecto a las limas, son más fáciles de utilizar. No son tan agresivas y, aunque se va despacito, el resultado se controla mejor. Con las que acaban en punta se pueden hacer graciosos agujeros (como los que hice en la comisura de los labios de Geraldine). También se pueden utilizar para achinar los ojos (supongo que el cutter también, pero no me atreví…), para alargar los labios, para profundizar la hendidura entre labio superior e inferior, para esculpir hoyuelos, cejas, etc.
Hay múltiples posibilidades y es una cuestión de maña y mucha paciencia. En esta parte las prisas pueden acabar destrozando el aspecto final de la muñeca.

La última parte de mi humilde tutorial se refiere al cambio de los iris (chips) de los ojitos y al cambio de las pestañas. El mecanismo de los ojos esta metido a presión en la parte frontal de la cabeza; igualmente, con presión lo sacaremos (aunque hay que hacer bastante fuerza).
Si se van a cambiar todos los chips, lo más aconsejable es desmontar totalmente el mecanismo de los ojos para introducir los globos en agua muy caliente (bastará con un vaso de agua lleno de agua bien caliente del grifo). Luego será más fácil desprenderlos. Por lo que he leído, bastará con hacer un poquito de palanca para que salgan, aunque hay que tener en cuenta que están sujetos en el ojo por su forma de seta, así que tampoco se puede hacer demasiada palanca…
Si no se quieren quitar todos los chips, como era nuestro caso (¡no quería perder los burdeos!), está “el método del boli BIC”. Mucha gente compra barritas de silicona que no sé si son mejores pero, la verdad, con lo caro que es el tema de comprar las muñecas, las herramientas, los chips… Todo lo que me pudiese ahorrar mejor para mí. Así que lo que hicimos fue calentar un boli BIC (la parte exterior, se entiende) y pegarlo a los chips que queríamos quitar. Algunos ofrecerán bastante resistencia… Es importante que el BIC siga fundido cuando se pega al chip porque lo ideal es que el chip se pegue bien para que se pueda arrancar, pero al mismo tiempo hay que tener cuidado porque si el BIC cae sobre el globo ocular podría dañarlo.
Después bastará con pegar los nuevos chips en los ojos. Yo compré de los que tienen forma de setita, que encajan hasta el fondo, y también de los planos. Los planos son ideales para poner un fondo totalmente personal (desde un dibujo pintado a mano hasta pegatinas o papel de regalo).

Respecto a las pestañas, ahí sí que desmontamos más a fondo el mecanismo de los ojos porque era imposible quitarlas simplemente tirando. Así que utilizamos el método del agua caliente (¡funciona!) y luego fue pan comido desprender las pestañas con la ayuda de unas pinzas para la depilación de las cejas.
Y a ponerle las nuevas con un poquito de pegamento y siempre utilizando las pinzas. Yo elegí unas negras extralargas. Igualmente, para ahorrar un poco, las compré en el chino. Eran tamaño humano pero, cortando los dos extremos y conservando la parte central, que es la más recta, se los colocamos a Geraldine y le quedaron perfectos. Además, en los chinos, y más en Carnaval o en Halloween, hay una variedad en colores estupenda.

¡Se me olvidaba! ¿Y los “sleepy eyes”? Con esto, lo que se consigue es que la muñeca pueda mantener los ojos cerrados. Con el mecanismo de fábrica, al tirar de la cuerda y cambiar el color de los ojos, siempre vuelven a abrirse.
En este caso, lo que hay que hacer es quitar un muelle que hay dentro de la cabecita (tan sencillo como cortar con unos alicates, se puede ver en la segunda foto que he subido) y anudar un nuevo cordel al agujero que hay en el mecanismo de los ojos (se puede ver dicho agujero muy claramente en una de las fotos que he subido explicando el cambio de los chips).
Yo elegí dos lacitos en lugar de cuerdas, porque me parecían muy originales. Para los “pullrings” (que realmente son “anillos para tirar”, gracias a los que cambiamos el iris en cada momento), utilicé dos ciervecillos que me traje de Nara en uno de mis viajes. Unas gotas de loctite en los nudos de los lazos para que no se deshagan y ya está listo. Con una cuerda cambiaremos el color del ojo, que permanecerá cerrado, y con la otra haremos subir los párpados.

Después de todo esto, volver a montar la muñeca. Es verdaderamente recomendable fotografiar todos los pasos para luego poder desandarlos.


¿Nuestro nuevo reto? Una Blythe negra, que me tienen loca también. He conseguido un pelo rizado de locuela estupendo y esta vez va a ser una muñeca totalmente personalizada, nueva.
No obstante, estamos muy contentos con la nueva carita de Geraldine, que es muy personal y que, ahora que veo, después del tiempo, sus anteriores fotos, me doy cuenta de que es totalmente diferente.

Por último, las páginas que yo he utilizado, por los tutoriales, los consejos, los ejemplos… Y también para comprar.
Por el momento, he comprado eye chips en Cool Cat. Los precios son mejores que en e-bay, aunque en e-bay a veces hay joyas customizadas que son un verdadero lujo. Los pedidos de Cool Cat me han tardado unos quince días. Tienen todo tipo de material.
También he comprado en Goody Blythe, pero esta vez fue una peluca. La gané en una puja de e-bay y me salió mejor que en la tienda, pero por lo general los precios son similares. Hay muchísima variedad en pelucas, aunque también venden otros productos.
Otra cosa que he comprado ha sido el spray Mr. Super Clear. En todos los foros hablan de él y no he conseguido encontrar otro más barato ni más fácil de conseguir, así que al final probé en Les Golfes y ellos me lo enviaron. Sin embargo, sigo pensando que no puede ser el único producto en el mercado que sirva para matizar y para fijar el maquillaje. He peregrinado por ciento y una tiendas de maquetas y manualidades de Madrid y me han dado otras ciento y una opciones, pero no quería estropear mi muñeca y al final compré el famoso spray del que tanto se habla…
Y, por supuesto, está e-bay, aunque recomiendo hacer muchas búsquedas y echar un vistazo a los precios que hay en los blogs y foros para hacerse una idea de lo que es caro y lo que no lo es.
Y luego, webs de gente que se dedica a esto y que explica en qué consiste la customización, hay muchas. Pero voy a destacar varias:
* La web más completa que he encontrado hasta ahora ha sido la de Puchi Collective, aunque está en inglés. Tienen patrones para ropa (como los pantalones que lleva Geraldine en la última foto, aunque no se vean nada…).
* La web de Mimoko. Nos ofrece tutoriales bastante buenos y tiene una plantilla de iris especiales para ojitos planos.
* La web de Pícara, Roguedolls, es un ejemplo de las virguerías que se pueden hacer con las Blythe. Y, lógicamente, cuanto más especial es la muñeca, más cuesta; sólo hay que ver los precios que alcanzan sus customizaciones en e-bay.
* La web de Erregiro, otro de mis preferidos, es también una auténtica maravilla. Nunca he visto subastas suyas en e-bay, supongo que trabajará por encargo. Pero no hay que perderle de vista porque tiene auténticas preciosidades.
* Y la que también customiza por encargo es la dueña de La Boutique de Lupi, que no se dedica sólo a la customización, sino también al patronaje. Tiene vestidos monísimos pero se agotan en seguida…

jueves, 11 de febrero de 2010

Marcianitos azules

Que conste que para mí “Avatar” es una película que ha aprobado. Y ha aprobado con un bien alto que puede optar a notable si se aplica (es decir, que donde cojea hay arreglo, y más si van a hacer una segunda parte).
Pero eso tampoco significa que vaya a estar entre mis películas preferidas.

>> Argumentos en contra

1) ¿Película comercial o “blockbuster”?
Según he leído en internet, hay opiniones para todos los gustos de lo que significa el término “
blockbuster”. Por lo que he visto en inglés, este término en un principio simplemente se refería a la recaudación de una película, es decir, a su éxito comercial (por ello, películas como “Ben-Hur” se consideraban “blockbuster”).
Sin embargo, por lo que yo tenía entendido hasta este momento, esta palabra tiene otras connotaciones bastante negativas, y es que así es como ha ido evolucionando el término (esto, por supuesto, es matizable). Por ejemplo, se habla de “blockbuster” cuando se trata de una película creada específicamente para convertirse en taquillazo, sin importar la calidad final de la obra o su complejidad. Cierto que el cine no es sólo cine de denuncia ni cine histórico, sino que también es ocio, pero hay una diferencia entre tomar una cerveza en un pub con buena música y tomar un mini de calimocho en la calle, ¿no es así?
Está claro que “Avatar” no pretende dejar de lado la parte artístico, pero también hay que decir que ese parte artística a veces se transforma en una mera finalidad estética y no resulta de ello un producto de calidad global. En unas partes hay calidad, pero en otras no la hay, adoleciendo la película de una simplicidad pasmosa cuando lanza muchas ideas en las que se podría profundizar (pero, efectivamente, no es ese tipo de película, sino una película bastante comercial, en la que profundizar no es el asunto).
Así que el dinerete que nos hemos ido dejando en la taquilla puede ser para agradecer un trabajo bien hecho o para responder a un reclamo publicitario como pocos había visto en los últimos tiempos. O hay un poquito de las dos cosas...

2) Calcos de películas. Momentos “
Parque Jurásico” y “Pocahontas”.
Si fuese cinéfila, encontraría más paralelismos, pero no lo soy.
Eso sí, como fan hasta la médula que soy de la saga de “Parque Jurásico”, hubo una escena que sentí como plagio absoluto (aunque es cierto que se trata de una gracieta bastante recurrente en muchas películas dirigidas al público infantil y también en la televisión). Me refiero a cuando Jake Sully (
Sam Worthington) se enfrenta a uno de los tantos animales que pueblan el planeta Pandora y Neytiri (Zoe Saldaña) le insta a desafiarle con rugidos; Jake cree haber asustado al animal y se está jactando de ello cuando se da cuenta de que tiene detrás un animal mucho más grande al que ahora va a tener que esquivar (igual que pasaba con los velociraptor y el tiranosaurio rex).
Respecto a “Pocahontas”, el parecido es tal que sólo faltan las canciones (en lugar del mapache, tenemos al animal volador - ¿
banshee? -).
Cuando Neytiri enseña a Jake el valor de la tierra, de los seres vivos y de la conexión que los Na’vi tienen con ellos, podría cantarle: “¿Has oído al banshee aullarle a la luna azul? ¿Has visto a un direhorse sonreír?” La lluvia de semillas del árbol sagrado (un momento precioso, por cierto), podría compararse con las ráfagas de hojas que aparecen en la película Pocahontas cuando ésta le enseña a John Smith el mensaje de su tierra y el respeto por el entorno en que se vive.
Es cierto que los niños de ahora no han crecido con “Pocahontas” y esto no les va a incomodar, pero a mí sí que me parece un poco reprochable que no hayan encontrado otra forma de enseñar al militar patán que sólo hay un planeta (en este caso, más aún, porque no se sabe si la Tierra se ha convertido ya en un lugar inhóspito y hay que colonizar Pandora – quizá es un buen argumento para la segunda parte) y que hay que cuidarlo. Supongo que todos los padres que han ido al cine vieron en su día “Pocahontas”, pero no he oído muchas quejas al respecto al salir del cine.

3) Argumento plano y sencillote.
Los buenos contra los malos. El malo que se hace bueno. Y, sobre todo, los buenos que no tienen ninguna posibilidad de ganar pero que ganan.
Se me ha argumentado que se trata de dar un final feliz de cara al público infantil, pero no me convence esta idea. En primer lugar, porque a algunos de los niños que veían la película les costaba comprender por qué el protagonista se metía en una cabina y por qué, cuando estaban viendo flores exuberantes y animales multicolores, de repente sacaban el tema del laboratorio. Es decir, que muchos niños, de pequeños que eran, no llegaban a comprender lo que ocurría en la película. Quizá porque esos mismos niños pequeños para los que se crea el final feliz no son el público principal para el que se ha creado esta película.
En mi opinión, muchos niños que sí que comprendieron la película serían también capaces de comprender por qué no pueden ganar los buenos. Aunque las batallas con final feliz gusten a muchos, a mí me pareció un absurdo teniendo en cuenta tantos casos reales en los que se aplasta la naturaleza y el entorno de las tribus para conseguir un bien económico. La
historia está plagada de ejemplos y, sin embargo, no encuentro un caso en el que “los malos” desistiesen de su empeño.
Aún así, salvando el tema del final de la película, ¿qué ocurre con todo lo demás?
Recuerdo que cuando empezó la película confundí lo que estaba viendo con otro trailer. Y pensé: “Quiero ver esa película, Pandora”. Me fascinó la idea que se presentaba al principio de la película, las naves, el 3D... Pero cuando quise darme cuenta estaba viendo “Avatar”. Eso me vino bien, porque había ido al cine con desgana. Pero luego la ilusión volvió a desaparecer: un chico minusválido aceptaba una misión para infiltrarse entre los Na’vi y así conocerlos, mientras que, por otra parte, el que se convierte en su superior militar le pide que descubra sus secretos para poder convencerlos de que abandonen el lugar que habitan o, al menos, para poder invadirles sin grandes problemas.
Se ha expuesto también muchas veces la idea del invasor que se pone del lado del invadido, que se solidariza con él y comprende su posición. Y no es tanto la repetición de ideas como la sencillez de la narración lo que hacen perder puntos a la película:
¡Pobres alienígenas, que se quedan sin casa, ellos que son tan buenos! Y de ahí no salimos.

4) La duración. Excesiva.
De nuevo ataca la moda de alargar las películas lo máximo posible. ¿Será una conspiración para averiguar cuánto se puede permanecer sentado en un espacio más o menos pequeño y sin hablar? Porque no comprendo por qué cuando una película está terminada, cuando una película tiene ya el argumento cerrado y no necesita más giros ni rimbombancias, se opta por volver a repetir una secuencia entera.
Es el caso de “Avatar” cuando, tras un primer ataque de los humanos y una primera expulsión del lugar en que viven los Na’vi, se les vuelve a atacar en el segundo lugar que se instalan. ¿Por qué no una única batalla?
La película podría haber acabado después de la primera batalla, con la masacre de los Na’vi.
O, si se prefiere, sin haber primera batalla y colocando en su lugar directamente la batalla final, en la que la naturaleza (y lo que podríamos llamar “dios”, lo siento, no recuerdo el nombre de esta entidad en la película) interfiere a favor de “los buenos” y son los humanos los vencidos.
Una sola batalla y mi trasero y mi nariz lo habrían agradecido

5) El Coronel Miles Quaritch, cual
Bryan Fury inmortal.
Si hay algo que me saca de mis casillas, son los personajes inmortales. El Coronel Miles Quaritch, sin duda, debió de ser campeón de natación en su juventud. En al menos dos ocasiones, sale al exterior sin máscara y aguanta la respiración todo el tiempo necesario para no morir respirando el aire de Pandora. Por ejemplo, presa de un enfado, abre las compuertas de uno de los hangares y, mientras el resto de compañeros corren a coger sus máscaras, él sale al exterior, dispara, etc., hasta que se refugia del aire de Pandora.
No critico que cuando la nave en la que viaja es disparada y literalmente agujereada por los Na’vi las personas que viajan en su interior no mueran asfixiadas (sería demasiado criticar la película por un simple fallo de guión), sino que este hombre es prácticamente inmortal.
Es como cuando vi "
Halloween H20": el asesino atacado con un hacha, atropellado, después de caer por un terraplén, etc. ¿Alguien se planteó si cada vez que volvía era para atacar o realmente para que alguien le diese el descanso eterno?
Pues al Coronel le sucede algo parecido: manejando un robot mortífero, aguanta la respiración cuando es atacado por Jake Sully y continúa combatiendo...

6) La cara de
Sigourney Weaver. ¿Por qué no está retocada como la del resto del reparto?
No sé si se trata de una cuestión de contrato, pero es un detalle que no me gustó. Mientras el parecido entre los actores y sus avatares está bastante suavizado, a Sigourney Weaver parece que simplemente le han pintado de azul y le han levantado un poco el tabique nasal a la altura de los ojos. Creo que esto le quita realismo a su avatar, mientras que el de Sam Worthington, conservando las gesticulaciones humanas, es totalmente creíble.

>> Argumentos a favor

A pesar de que los puntos “en contra” cinco y seis son percepciones muy personales y poco válidas a la hora de argumentar que una película sea mala, veo que son cuatro puntos en contra y sólo tres a favor...

1) Credibilidad de los “muñecones azules”.
Por una vez, los alienígenas no son gorditos verdes con antenas. Es más, ¡no son verdes! Porque los alienígenas, todo el mundo lo sabe, pueden ser grises
o verdes pero, sobre todo, ¡verdes!
La verdad es que cuando vi el anuncio por primera vez me dije: “¿esto es lo que todo el mundo está loco por ver?” Y, frunciendo el ceño, pensé que eso de los extraterrestres azules no se lo tragaba nadie. Pues, sí señores, ¡es totalmente creíble!
La verdad es que cuando vemos por primera vez las recreaciones de los Na’vi en el laboratorio, cuesta un poco creer en lo que se ve. Son demasiado grandes, desproporcionados, y se encuentran en un entorno que les es totalmente ajeno (camillas, mascarillas, sueros...). Al rato, cuando vemos a otros dos jugando al baloncesto con bermudas ajustadas a esas piernas excesivamente largas, tampoco se ve natural. Es, como siempre, la humanización absoluta de lo desconocido, como si el hombre fuese el centro de todo y el mundo (hasta el ficticio...) tuviese que estar hecho a su imagen y semejanza. Después de tan sólo un par de escenas de los Na’vi en el verdadero entorno de Pandora, se olvidan las colas de esas criaturas, sus miembros excesivamente largos, sus ojos ligeramente bizcos, su pelo extremadamente negro. Enseguida se da por válido lo que se está viendo y eso es lo que hace realista la película. Igual que Sully, el espectador ve el mundo que ven los Na’vi a través de sus ojos.

2) Correcta introducción de la ciencia ficción dentro de película infanto-juvenil.
La película ofrece ideas interesantes acerca de la realidad virtual y, además, hilvana muy bien todo lo que ella supone en la trama: horarios de descanso, alimentación, heridas sobre el avatar o sobre el que lo maneja, etc. Creo que no se ha dejado ningún cabo suelto y que, por ello, una idea que podría parecer descabellada se nos presenta como algo totalmente normal.
Siempre me han gustado películas como “
Gattaca” o “La isla”. Y pocas películas han logrado un entorno de ciencia ficción tan realista como ellas y, aún menos, pocas películas han logrado una credibilidad tan grande como “Avatar” presentando un universo tan ficticio y tan poco explicado al mismo tiempo. Lo que quiero decir es que, a pesar de que son muchas horas de trabajo las que hay detrás de la película y de que no se nos dan todas las claves mascaditas mientras la vemos, se nota ese trabajo en el resultado final. Otras películas necesitan “haber leído” o “haber visto” otros productos antes de visionarlas para poder entenderlas y, en cambio, son enormemente elogiadas y se convierten en películas de culto. Tal es el caso, por ejemplo, de “Akira”.

3) Belleza de los paisajes.
Me parece muy loable la creatividad que ha habido a la hora de presentarnos un mundo tan distinto y a la vez tan parecido al nuestro. Bebiendo de las selvas amazónicas, de las tribus “no civilizadas” o del legado prehistórico de los dinosaurios, se ha ideado un universo entero en el que fauna y flora tienen un aspecto muy especial y también muy reconocible (me figuro que esto también será muy positivo a la hora de vender merchandising).
De nuevo, como fanática de los dinosaurios, me entusiasmó el diplodocus-escarabajo, que es lo que parece ese animal que embiste a Jake Sully y que aparece en la lucha final contra los humanos. Y los perros salvajes que atacan a Sully por la noche son realmente terroríficos...
Tampoco hay que despreciar el aspecto felino y la mirada de ciervo de los Na’vi. De algún modo, al mismo tiempo que se nos da un punto de partida familiar en la imagen humana, luego se distorsiona hasta crear algo nuevo y bastante rompedor.
Pero creo que lo que de verdad ha gustado es el paisaje nocturno de Pandora. Después de la “puesta de sol” y de unos momentos de oscuridad, toda la flora se llena de colores fluorescentes que iluminan el planeta durante la noche. Los insectos que se mueven como molinillos de viento, las plantas que desaparecen el tocarlas, las semillas del árbol de la vida flotando por doquier... Un lugar maravilloso para visitar virtualmente.
Enlazando con esto está la forma en que se ha interpretado la conexión entre los elementos de la naturaleza: todos los seres vivos tienen unos filamentos que pueden conectar con los de los demás, de modo que se da una comunicación telepática muy directa. Así, no es necesario domesticar a los animales, se puede tener empatía y conocer los sentimientos de las plantas, etc.

4) Enseñanza de valores morales. Por ejemplo, el respeto a la naturaleza o a la vida y la superación personal.
Como en “
Buscando a Nemo”. Aunque me han dicho mil y una veces que el valor de esta película es enseñar que con esfuerzo uno puede valerse por sí mismo (a pesar de tratarse de un pececito con una aleta más pequeña de lo normal y con un padre super protector), no creo que esta moraleja haga buena a la película. Será buena por el humor, la animación, etc. (aunque a mí me pareció una película bastante aburrida).
Pero ese no es el caso de “Avatar” porque esta película, en el fondo, es bastante más compleja que la historia de Nemo. Aún así, las moralejas pueden quedarse en un valor añadido en una película que también ven niños pequeños: a mí no me parece un punto especialmente a favor de la película, simplemente una conclusión positiva del argumento.




>> Argumentos a favor y en contra

3D. Una película muy valiosa por sus avances tecnológicos pero, ¿dará la talla sin 3D o en DVD? Muchas veces, los admiradores de los efectos especiales gritan a los cuatro vientos que “ésta (por cualquiera) es una película para ver en el cine”.
Desde luego, el trailer de televisión de “Avatar” dejaba mucho que desear. Ese realismo de lo fantástico no se percibía y, sin embargo, en la sala de cine se palpaba. El sonido envolvente que nos acercaba el chirrido de los insectos y las hojas que parece que van a caer sobre el público: ¿no tiene valor? Por supuesto que lo tiene, tiene un valor enorme.
Pero es el valor que tiene también el teatro de aquellos actores que te hacen saltar o llorar en tu butaca, el teatro de aquellos actores que interactúan con el público. Si vemos el teatro grabado en casa... ¿qué nos queda realmente de la esencia de esa obra?
Cierto que en el cine ciertas películas se ven espectaculares pero, en casa, ¿“Avatar” será buena o sólo mediocre?

¿Hasta qué punto se puede llegar a valorar una película por sus avances técnicos? ¿Es esa la única unidad de medida válida para ciertas películas?

Me reitero en mi idea de que la base de una buena película se sustenta sobre un buen argumento, unos buenos diálogos y una buena interpretación. La película flaquea en los dos primeros puntos. Y, si este triángulo no es potente, no importa la acción ni los efectos especiales: son valiosos, pero no esenciales para una buena película.
¿Valoraríamos igual una película de época en la que el vestuario fuese maravilloso pero el argumento fuese un coñazo intragable?
En cambio, se valora (y valoro) “
Dogville”, donde no hace falta ni escenario porque la base de la película es muy sólida. Otro día hablaré de esta película.

domingo, 31 de enero de 2010

Historia de dos casadas

Cada día me gusta más, casi diría que me apasiona, leer a
Benito Pérez Galdós.
Ya de pequeña leí la versión mini de “Marianela”, si es que dicha versión se llama así, pero formaba parte de una mini-compilación de novelas tamaño Nancy. Curiosamente, recuerdo aún la imagen de la portada y el vestido que llevaba en ella Marianela.

Por eso, cuando en tercero de BUP tuvimos como lectura obligatoria “Misericordia”, enseguida encontré tema para el trabajo libre que teníamos que hacer durante el curso: “Marianela”.
Me comentó mi profesor que, si las dos novelas que hasta ese momento había leído me habían gustado, “Fortunata y Jacinta” me iba a fascinar.
Y así ha sido.

Entre medias leí “La de Bringas” (también este verano), porque la segunda parte de “Fortunata y Jacinta” no estaba disponible cuando yo pasaba por la biblioteca. Como bien imaginé, no habría aguantado leyendo una parte y esperando a que quisieran devolver la otra, así que esperé.

Tras leer “La de Bringas” lo que sí me quedó claro es que tenía que leer “Tormento”.
Y, por qué no, también “Doña Perfecta” y “El abuelo”.
Pero paso a paso, que no me quiero encasillar.

Leer “Fortunata y Jacinta” fue para mí una grata experiencia.
Un melodrama, asomarse a las diferencias entre los burgueses y el pueblo llano, visitar el Madrid de hace más de un siglo... Todo esto es lo que significa esta novela.
En este caso, aparte del dominio sobre la lengua, el magistral uso de las técnicas literarias y el disfrute que en general me ha aportado esta “historia de dos casadas”, puedo resaltar varios momentos/personajes (porque Galdós se vale siempre de los personajes, no tanto de las circunstancias, para construir sus historias), pero ahora no es el momento.
Cuando terminé la novela, me quedé con ganas de más, como cuando has visto cuatro temporadas de tu serie favorita y te dicen que ya no va a haber más.
Por suerte para mí, pude volver a disfrutar de la novela, pero esta vez en televisión.

A finales de los 70, Televisión Española empezó el proyecto de “
Fortunata y Jacinta”, una superproducción televisiva que consta de diez capítulos que se estrenaría en 1980.
La verdad es que, en un primer momento, me costó acostumbrarme a la serie, sobre todo por el sonido. Pero todo lo demás es magnífico: los decorados, el reparto y la adaptación en general. Los diálogos son diálogos sacados directamente de la novela (de ahí también la teatralidad de la obra, que alterna largas descripciones con expresivos diálogos).

Pero lo que realmente me fascinó es el acierto del reparto. En especial, con algunos personajes; en mi caso, Fortunata (
Ana Belén), Maximiliano Rubín (Mario Pardo), Doña Lupe (Mª Luisa Ponte), Don Plácido Estupiñá (Manuel Alexandre) y Mauricia (Charo López).

Es cierto que otros actores bordaron también el papel (como Paco Rabal interpretando a José Izquierdo o Fernando Fernán Gómez como Evaristo Feijoo), pero por el cariño que yo les tenía ya a los personajes o por el valor que añaden a éstos los actores (como es el caso de Ana Belén), son otros mis favoritos.
En primer lugar, recuerdo, del primer capítulo, la imagen de Don Plácido recorriendo el mercado buscando la comida que le ha encargado Doña Barbarita. Cierto que no se aprecia tanto en la televisión como en la novela el carácter hablador y entrometido de este personaje, pero me resultó mucho más cercano en televisión. Digamos, digno de cariño (lo que al mismo tiempo favorece que se le tenga menos aprecio a Doña Barbarita).
También es soberbia la interpretación de Charo López como Mauricia la Dura, a quien yo me imaginaba realmente tal como la vi en TVE. Quizá con el pelo más claro, pero eso es todo. El perfil, su nariz, son idénticos a los descritos por Galdós. Y el episodio de la pelea con las monjas a ladrillazos o el de su agonía en la cama, son también calcados.
Me sorprendió mucho la interpretación de Ana Belén, ya que hasta el momento no conocía su faceta de actriz más que de oídas. Ya no sólo porque es una interpretación fantástica, sino porque descubrí el personaje más a fondo de lo que lo había hecho en la novela. En la novela vi a la mujer fuerte, decidida, despechada e incluso rabiosa, a la mujer que lucha con unas y dientes. Pero en televisión, además, de a esa mujer, conocí a la mujer frustrada, engañada e ingenua. Ana Belén le da al personaje una profundidad digna de elogio (y es que, desde el principio, eso de “Fortunata y Jacinta” sonaba más a Fortunata que a Jacinta...).
¿Qué decir de Doña Lupe? Empezando por que es un personaje que me encantó en la novela (su relación con Fortunata, su relación con Papitos... su relación con el dinero...) y terminando con que Mª Luisa Ponte era una actriz impresionante, poco más puedo decir.

Como se puede ver, me quedo con Maxi, Mario Pardo, para el final.
Para mí, Maximiliano Rubín fue el gran protagonista de la obra literaria (no tanto de la televisiva, aunque creo que sólo porque los guionistas o directores no lo quisieron así). Como decía la misma
Emilia Pardo Bazán (amante y confidente literaria de Galdós), se puede hablar de esta novela como “la admirable epopeya de Maxi Rubín”.
Ingenuo y bondadoso pero al mismo tiempo perspicaz y vengativo: casi como un dios. Él mismo habla de una nueva religión de la que él sólo es el profeta, pues “el mesías” está por venir. Y, con unas frases lapidarias, siembra en el corazón de Fortunata el dolor que a él tantas veces le ha sido infligido, pero sin necesidad de usar la violencia ni el insulto: tan sólo la inteligencia y la palabra le bastan.
¿Pues qué querías tú...? (con sonrisa glacial). Hija, es preciso estar a las agrias y a las maduras. ¿Qué querías? ¿Herir y que no te hirieran? ¿Matar y que no te mataran? El mundo es así. Hoy tiras tú la estocada, y mañana eres tú quien la recibe... ¿Dudas todavía?.
Aquí.
Joven pero al mismo tiempo achacoso, estudiante ensimismado; Galdós describe desde sus pómulos salientes hasta su pelo ralo y sus piernas débiles. Esperaba con la máxima expectación la aparición de este personaje en la serie, pues nunca creí que se pudiese hacer una búsqueda tan perfecta del actor ideal.



Hay mucho que leer aparte de la misma novela (de la que la serie no deja de ser un adelanto, muy leal, eso sí, pero un adelanto), y aquí dejo varios enlaces:
Fortunata y Jacinta, cien años de vida”, un programa dedicado a la novela con motivo del centenario de su publicación en 1987. Interesante repaso a los escenarios actuales de Madrid que se muestran en la novela.
Títulos digitalizados de Galdós en la Biblioteca Cervantes.
Galdós y el melodrama”, por Isaac Rubio.
Galdós y Flaubert”, por Alan E. Smith.

lunes, 25 de enero de 2010

Un programa distinto para un sábado

En lugar de cine + cena + copa (que otras veces nos ha salido por 6€ + 15€ + 8€), esta vez hemos optado por museo + tentempié + teatro (lo que nos ha salido por la increíble cantidad de 8€ + 10€ + 10€). Es decir que, sin un desembolso mayor del habitual, hemos hecho cosas bastante distintas de las que hacemos tantos y tantos fines de semana y al mismo tiempo no hemos tenido que estar tres horas callados (cine) ni salir ahumados, con la ropa para tirarla por la ventana (pub).

Me habían recomendado la exposición de las
Las Lágrimas de Eros en el Museo Thyssen-Bornemisza, pero no había encontrado el momento de ir. Y, sabiendo que la exposición acaba el próximo 31 de enero, no podía esperar mucho más.
Me la habían recomendado por la cantidad de imágenes mitológicas que en ella aparecían. Pero, sinceramente, más que el reclamo de lo mitológico, creo que lo más atractivo de la exposición es la idea que en ella subyace.
Ver los cuadros / fotografías / esculturas que se exponen en una misma sala parece una auténtica locura si no se lee la introducción (a uno que yo me sé tuve que pararle los pies para que no corriera tanto y se enterase de lo que estaba viendo...). ¡Y llegar al museo esperando ver sirenas y después encontrarse con una sala dedicada a San Sebastián puede ser bastante chocante! Pero lo mitológico y lo religioso se funden en uno en esta exposición, encadenados por el tema principal: la relación Eros-Tánatos.

El título de la exposición está tomado del libro
Les Larmes d’Éros, de Georges Bataille, autor que había estudiado a fondo la relación entre “eros” (Ἔρως) y “thanatos” (Θάνατος)
Si bien hay muchas interpretaciones de lo que eros y thanatos significan, originariamente, en la mitología griega, se habla de
Eros como el dios de la “atracción sexual, amor y sexo” y de Tánatos como la personificación de la muerte no violenta, muy relacionado así con el sueño (su hermano gemelo, Hipnos).
A lo largo de los años se han ido dando nuevas interpretaciones a lo que eros-tánatos representan y a la relación que se da entre ambos (incluso hay una teoría psicoanalítica descrita por Sigmund Freud).
Igualmente, se ha plasmado esa relación en numerosas obras de arte desde numerosísimos puntos de vista.

Como podemos leer en la web del museo:

“El punto de partida de Bataille es la certeza de que en la petite mort del orgasmo experimentamos un avant-goût, una anticipación de la muerte definitiva. El recurso a imágenes de la agonía para expresar el clímax amoroso y al lenguaje del éxtasis para representar la muerte no es desde luego una invención de Bataille. Lo encontramos en Wagner, en la poesía romántica, en Bernini y en Miguel Ángel, en los místicos españoles y en la lírica griega arcaica. Lo que Bataille cree haber hallado es un fundamento para la identificación entre Eros y Tánatos: tanto en la muerte como en la consumación erótica regresamos, desde la discontinuidad de la vida individual, a la continuidad originaria del Ser.
Para explorar la íntima relación entre Eros y Tánatos, nuestra exposición dispone las figuras mitológicas en un itinerario casi narrativo que avanza desde la inocencia a la tentación, de la tentación a los suplicios de la pasión, hasta la expiación y la muerte.”

Para comprender la idea de la que nace la muestra, se pueden leer dos artículos muy interesantes de “Revista de Arte”:
éste y éste.

“(...) una gran exposición dedicada a los tormentos de la pasión y al lado más oscuro del deseo. La exposición, comisariada por Guillermo Solana, ha tomado prestado el título del último libro del escritor Georges Bataille “Les larmes d’eros” el cual también ha inspirado algunas de las ideas sobre el erotismo que se tratan en la muestra como por ejemplo la dicotomía entre prohibición y trasgresión, la identificación de lo erótico con el sacrificio religioso o la intrínseca relación entre el Eros y el Tánatos como ejemplo de la sexualidad y la muerte respectivamente.”

Obras renacentistas, barrocas y hasta surrealistas en una exposición que, al menos en la mitad que yo he visto (¡me queda pendiente la exposición en la Fundación Caja Madrid!), es muy completa.

Mis obras favoritas de la muestra y, por qué no, mis ideas favoritas:
1) Las tentaciones de
San Antonio y la forma en que se le relaciona con la actitud del voyeur, que no participa pero que tampoco es un sujeto totalmente pasivo en cuanto a que, efectivamente, de algún modo también es sujeto. Es reseñable la obra de pintura y collage de Antonio Saura.
2)
San Sebastián como icono gay y como perfecta representación del sufrimiento y el placer al mismo tiempo, de modo que esa relación eros-tánatos que pretendía mostrarse en la exposición queda perfectamente ejemplificada. “En muchas pinturas de San Sebastián luce un rostro que expresa una mezcla de placer y dolor. Se considera que esto ilustra el placer por ser coherente con sus convicciones y el dolor de verse atacado por defenderlas” (artículo completo aquí).
3) El mito de
Andrómeda, que ilustra en este caso la esclavitud erótica o el bondage. Es un mito que siempre me ha gustado, pero ahora adopta una nueva dimensión. La obra de Gustav Doré que se exhibe en el Thyssen me cautivó.
4) Por último, el tema de “el beso”. Si alguien espera ver aquí la famosa obra de Klimt, me temo que no la encontrará. Pero es que no es tanto ese beso el que se busca aquí... Como comentan en Revista de Arte, “la muestra no sólo se ha centrado en la representación romántica del beso sino en sus versiones más sórdidas, cercanas al canibalismo o la vampirización”. Impresionante la escultura que se puede ver nada más entrar a esta última sala (lamento no haber tomado nota del nombre del autor, pero creí que en la web del Thyssen lo encontraría y no ha sido así): ese beso final, en el que dos almas se funden y se devoran la una a la otra. También estoy muy contenta de haber conocido
la obra de Franz von Stuck; aunque “El pecado” da verdadero miedo, quedé fascinada con “El beso de la esfinge”, en el que la mujer-león atrapa con sus zarpas a un hombre y lo besa “vorazmente”, hasta el punto que parece que va a partirle por la mitad.

Así que, rapidito al Thyssen, que la exposición termina el próximo domingo 31. De 10.00h. a 19.00h. y por sólo 8€. En la web se puede hacer una
visita virtual para una primera toma de contacto.
Yo intentaré sacar el momento para visitar las obras expuestas en la Fundación Caja Madrid, aunque termina en la misma fecha (eso sí, la hora de cierre es algo más tarde, a las 20.00h.)

Cuando terminamos la visita, estuvimos deambulando por la zona de la Plaza de las Cortes (que en menuda hora, porque está la plaza de obras que da pena verla...). Queríamos encontrar un bar donde tomar algo pero, será porque hay crisis (últimamente es la razón de todo, hasta de que llueva) o porque era demasiado temprano, pero no encontramos ningún sitio decente abierto. Eso nos hizo decidirnos a volver a casa cuando, de repente, vimos un cartel junto a unos andamios de obra... “Duelo de esgrima y palabras”. Al parecer habíamos visto un reportaje en televisión, pero yo no lo recordaba; aún así, me parece perfectamente plausible que después de ver la noticia no dijesen dónde ni cuándo ni quién, como sucede en muchos avances de ocio en programas que no son de ocio (como el telediario).
Estábamos en la puerta del
Ateneo y entramos a preguntar. Al parecer, el sábado por la noche y el domingo por la mañana eran las dos últimas funciones, y eso porque se había prorrogado el espectáculo.

Por sólo 10€, una hora y media de acción y diversión por igual.
Se trataba de un espectáculo teatral en el que se representaban fragmentos de grandes obras de nuestra literatura. Siempre, por supuesto, incluyendo un duelo de espada.






Pudimos disfrutar de la escena de la muerte de Don Juan Tenorio, de un duelo muy simpático de “El Buscón”, de varias escenas de “El capitán Alatriste” o del duelo entre Don Juan Crespo y Don Álvaro de Ataide en “El alcalde de Zalamea”.
Textos adaptados por José Luis Chavarría, también director de la obra; música compuesta e interpretada en directo por Josué Bonnín de Góngora (piano); el maestro de esgrima Jesús Esperanza (siete veces campeón de España de florete, ha sido maestro de muchos actores españoles); y vestuario cedido por el Teatro Español.
Como intérpretes, José Luis Chavarría, Inma Romero, Chema Ruiz, Alejandro Pantany, Ángel Sólo, Tomás Repila, Juan Carlos Puerta, Diego Pizarro, Enrique Inchausti, Verónica Valiente, Jesús Esperanza y Chete Guzmán.
Cabe destacar la actuación de Ángel Sólo como Quevedo. En general todos me parecieron grandísimos actores (aunque se denominasen a sí mismos “actores no profesionales”), pero este Quevedo, que ni llevaba el pelo largo ni lo tenía negro, se me apareció como Quevedo mismo. La voz, el mal carácter... Perfecto.

La complicidad con el público fue total.
Los actores surgían de entre el público y se dirigían a éste (Quevedo increpa a un espectador por ocupar su asiento, un aristócrata amanerado guiña el ojo a otro espectador...). Se invitaba al público a terminar las frases de los personajes, los personajes se mostraban como actores-trabajadores criticando al narrador por su lentitud, el piano restaba dramatismo a la muerte de Don Juan con una música cómica, etc.
La lucha entre Quevedo y el aristócrata francés fue una carcajada tras otra, y la lucha final a cámara lenta entre la posadera y el borracho de “El Buscón” aún más.

Y, como colofón, un homenaje a
Larra en clave de esgrima. Precioso, realmente tocaba algo en nuestro interior, no como otras alegorías que muchas veces nos dejan sin saber qué es lo que hemos visto.

Para quien quiera profundizar más sobre este tema y para no perderse nuevas propuestas:
Maestro de Esgrima y Compañía la Irremediable

miércoles, 14 de octubre de 2009

“El amor duele”

Cada vez que iba a la tienda de cómics me llamaba la atención un pequeño volumen de manga con la sobrecubierta amarilla.

El dibujo principal, aquél que tanto me atraía, era un retrato de una mujer en actitud cotidiana. La chica se agarraba un pelo con una mano y con la otra, ayudada de sus dientes, abría una horquilla para sujetarse el moño. Su mirada parecía absorta y su gesto era lejano; el cuerpo inclinado, el cuello de cisne.
Las líneas delicadas, la superficie plana y negra del pelo y la falta de volumen en el dibujo me recordaban enormemente a los retratos del
ukiyo-e. En ellos, a menudo aparecen mujeres con un espejo, un cepillo, etc. mostrando sus actividades diarias.

Aunque la carátula del manga en español no es la que aparece en
el original, nos da una idea muy acertada y bastante aproximada de lo que vamos a encontrar en el interior (a esto hay que añadir que la imagen del rizador de pestañas utilizada en la portada original también es muy sugerente).

Y, cuando tuve el manga en casa y lo leí, no me decepcionó en absoluto.

Se trata de pequeñas historias, trozos de la vida de unos jóvenes unas veces absortos y perdidos (como la chica de la portada) y otras veces tremendamente decididos. Como ocurre con las novelas de Tanizaki o Kawabata, parece que la autora nos abre una pequeña ventana a la vida de sus personajes. A través de ella los observamos, durante un momento. No hay historia previa ni sabemos qué les pasará en el futuro. Vemos un instante de cotidianeidad plasmado en el papel a través de unas pocas líneas (tanto las que limitan el dibujo como las que sirven de diálogo o pensamiento a los personajes).
Las historias son sencillas: una pareja y un test de embarazo, una chica que le quita el novio a una amiga, un chico que se prostituye para poder vivir despreocupadamente. Quizá no son personajes tan habituales o quizá no estamos acostumbrados a ver personas tan intensas. Quizá es un retrato de la juventud japonesa, que por un lado ha perdido un poco las guías que siempre les han encaminado (o enclaustrado) en su sociedad y por otro quiere salirse de la norma y hacer su propia historia.

Lo que es realmente bello es el dibujo: el trazo simple y ligero, la ornamentación nula y los planos a veces extremadamente cercanos. Por ejemplo, hay una viñeta en la que aparece el torso de una chica desnudo, con el pecho estirado porque está tumbada. La naturalidad de la imagen es de una belleza asombrosa y, curiosamente, lo que le da el realismo al dibujo a la vez se lo quita, porque el encuadre es tan cercano que cuesta distinguir los miembros del cuerpo.
Como ya había comentado, el color (negro) apenas aparece, salvo para algunos personajes a los que se les ha coloreado así el pelo. El dibujo es limpio y los fondos, vacíos casi siempre, son los que parecen llenar el espacio. Es decir, que el espacio está lleno de vacío, aunque sea una paradoja.

A pesar de tanta sencillez (de argumentos y de técnica), es brillante la expresividad que tienen los personajes. Personajes que lloran, gritan, desconfían... Los rostros expresan todo eso y, cuando la autora no quiere que muestren tan abruptamente sus sentimientos, coloca a los lados del dibujo los pensamientos (poéticos) de sus personajes.




Centrándome un poco más en la autora, Kiriko Nananan (魚喃キリコ), no puedo contar mucho. He encontrado poca información acerca de ella y en la Wikipedia (tanto en la japonesa como en la inglesa y la española) los artículos no son nada extensos.
Kiriko Nananan nació en 1972 y en 1997 publicó otra obra que le dio mucha fama: “Blue”. Sin embargo, ésta última no la he leído.
No soy especialista ni muchísimo menos en manga, pues apenas lo leo, pero por lo que he leído, la obra de esta autora se enmarca en el género “jôsei” (女性). El género “jôsei” engloba las obras cuyo público son mujeres, jóvenes y adultas. Además, generalmente la autoría es de mujeres. Se caracteriza también por contar historias más o menos realistas, en las que el personaje es tratado de forma más humana y menos “cómica” o “idealizada” (caso del “shôjo”, 女性).

Lo que me parece una lástima es que un libro como “El amor duele” no haya llegado hasta hace más o menos un año a España. Y llega como novedad, cuando se publicó en Japón en 1997...
La editorial es
Ponent Mon, que ha traído pequeñas joyas realmente interesantes, como “Fresa y chocolate”.

jueves, 8 de octubre de 2009

“Plora, gossa, plora”

Este mismo lunes acabé de leer “Cañas y barro”, de Vicente Blasco Ibáñez.
Fue uno de esos libros que cojo de la biblioteca casi al azar porque fuera me esperan con el coche en doble fila.
Hasta ese día, todos los lunes de biblioteca (que suelen ser cada tres o cuatro semanas), me asomaba a la letra P para ver si por fin habían devuelto “Fortunata y Jacinta”. Y cuando ya no tuve que buscar más en la P, decidí quedarme a buscar entre las primeras estanterías para no perder mucho tiempo (incluso me llevé uno de los expuestos en “novedades”, que ni siquiera están dentro de la sala donde se guardan los libros).

Nunca había leído nada de este escritor y he quedado maravillada por su forma de escribir.
Además, comparo con “Fortunata y Jacinta”, de Galdós, recién leído y disfrutado, y encuentro una narrativa mucho más viva que reposada, más rústica que refinada, más cercana al personaje en tanto que elemento de la naturaleza y no tanto como objeto de observación y enumeración. Me gustan los estilos de los dos autores, pero he quedado gratamente sorprendida por Blasco Ibáñez porque, al no tener ninguna referencia anterior, no sabía lo que me iba a encontrar.

(Como siempre, advierto que en mi análisis de obras literarias no sigo un orden específico y que, al mismo tiempo, desvelo partes de la trama.)

En un primer momento, lo que me más me animó a seguir leyendo fue el contenido del primer capítulo, que es una puesta en escena magistral del pueblo del Palmar, que es donde se va a desarrollar principalmente la acción. En él aparece el pueblo como personaje: la gente va subida en una barca al atardecer, saliendo de su pueblo; transportan comida, cosas para vender, etc. y también viajan enfermos (en otros casos, viajan ataúdes). Primero vemos al pueblo como una masa ruda, egoísta, que no deja subir a un enfermo a la barca porque ya apenas caben (y mucho menos va a bajar alguien para ceder su asiento) y después cómo un enjambre ruidoso que arma jolgorio y bromas contra el enfermo (Cañamèl) al paso de un joven llamado Tonet al que apodan el Cubano. No se dicen más nombres de pasajeros de la barca ni se dice tampoco “un hombre gritó”, “un viejo bromeó”, sino que se intercalan pequeñas frases de los personajes que da igual quién diga. Simplemente se habla, porque en los pueblos se habla, no hay alguien que dice.
Respecto a la forma de ser del pueblo, enseguida se aprecian dos características fundamentales: el pueblo es rudo y egoísta, frío a veces, y al mismo tiempo está dado a las bromas y los rumores. Esta forma de ser marcará toda la acción de los personajes de la novela y del pueblo, que parece un elemento más del paisaje y que actúa casi como coro (fuera de los personajes principales, unos seis o siete, sólo sabemos los nombres del cura – Don Miquèl – y de la Samaruca).
En cuanto al paisaje en sí, el entorno en el que se desarrolla la novela, se trata de la albufera valenciana, donde labradores y pescadores conviven para intentar sacar fruto a la tierra. También se hace un retrato muy sugestivo de dicho paisaje. Se muestra el mundo tan crudo como es, sin artificios pero tampoco sin más connotación que aquella de que dotan los elementos de la naturaleza a un ecosistema duro y hostil. Se muestra desde los ojos de unas gentes que cruzan la albufera sobre una barca todo lo que tienen a su alrededor: el agua, el fango, el bosque temido, los animales del fondo del lago. Y eso nos hace sentir que estamos delante, pasando con una barquita y viendo todo a nuestro paso.
Se puede imaginar al verlo ese juego de luces y sombras de Sorolla con el que además se ha ilustrado la portada del libro que yo leí: las velas blancas, el horizonte rojizo, el agua oscura y casi siniestra.
“Las gallinas corrían por entre las brozas del ribazo siguiente la barca. Las bandas de ánades agitaban sus alas en torno de la proa que enturbiaba el espejo del canal, donde se reflejaban invertidas las barracas del pueblo, las negras barcas amarradas a los viveros con techos de paja a ras del agua, adornadas en los extremos con cruces de madera, como si quisieran colocar las anguilas de su seno bajo la divina protección”.

Me gustaría saber si el autor escribió el primer capítulo al empezar la novela, cuando la terminó o en el momento en el que tiene lugar el viaje en barca realmente. Porque ese primer capítulo recoge parte de la acción del capítulo VII (y el libro comprende un total de diez capítulos). Si realmente fue escrito al comenzar la novela, me parece prodigiosa la forma de tener en mente el hilo ya no sólo de lo que va a suceder a lo largo del libro, sino de cuándo sucede y de dónde va a estar situado cada personaje.
Este primer capítulo podría parecer una introducción al libro, pero realmente es parte de la acción que luego será desarrollada. Tampoco parece que los siguientes capítulos, donde empieza a relatarse la historia familiar de los personajes, sean un “flashback”. Ahora que he aprendido un nuevo término y basándome en mi opinión, a mí lo que me parece es que este primer capítulo se trata de una
prolepsis.
Así, se nos sitúa a Cañamèl enfermo antes de conocerle sano, a Sangonera borracho antes de saber que acabaría perdido o al tío Toni labrando su propio campo antes de saber que dejaría de cultivar arroz para otros.

Aparte de ese primer capítulo que sirve de escenario e introducción, he disfrutado también con los temas presentados en la novela.

El que más, la vida en la albufera. Según he leído, Blasco Ibáñez se documentaba a conciencia para escribir las que se llamaron sus “novelas valencianas”. Y, sin duda, hizo bien su trabajo.
Por un lado, presenta la forma de vida de los pescadores. La forma en que navegan por la albufera, cómo pescan con un sistema de redes las anguilas y con un tridente otro tipo de peces, el sorteo de los redolíns (parcelas de la albufera para su explotación pesquera) o cómo su medio para sustentarse está presente en todo lo que les rodea (desde su valor como barqueros para los cazadores hasta el desfile en las fiestas con la anguila más grande que se ha pescado durante la temporada a la cabeza). Me llamó mucho la atención que a los pescadores y sus aparejos se les reconociese por una muesca hecha en la madera de los mismos, el mismo símbolo que aparecía en los documentos de la asociación en lugar el nombre de la familia.
También se presenta, aunque someramente, la vida de los labradores y de los jornaleros que llegan a la albufera desde el interior para recolectar el arroz. Los hombres sumergidos hasta la cintura, con la espalda tostada y las piernas atestadas de sanguijuelas.
Por último, me pareció de gran interés el retrato de las fiestas populares (así como el retrato de la caza con escopeta de los pájaros de la albufera). Cómo las mujeres salían a la calle remangadas a pesar de celebrarse la fiesta del patrón (el Niño Jesús) en invierno por pura coquetería, cómo los niños deseaban ser los portadores de la anguila durante el desfile... Pero despertó mi interés especialmente la recepción de los músicos (provenientes del pueblo vecino de Catarroja, sobre el que despotricaban el resto del año) y la noche de albaes.
“Cuando en la víspera llegaba la música de Catarroja en una gran barca, los jóvenes se metían en el agua del canal, pugnando por quién avanzaba más y cogía el bombo. Era un honor que hacía pavonearse altivo ante las muchachas, apoderarse del enorme instrumento y cargárselo a la espalda, paseándolo por el pueblo”.
“(...) y las noches de albaes, serenatas de la gente joven, que iba hasta el amanecer de puerta en puerta cantando coplas, escoltada por un pellejo de vino para tomar fuerzas y acompañando cada canción con una salva de relinchos y otra de tiros”.

También es muy interesante el tratamiento de la estirpe de pescadores de los Palomas, que son tres de los protagonistas del libro. Se habla de ellos a través de su relación con el trabajo y el conflicto generacional que surge entre ellos.
El tío Paloma, ya viejo, hijo de pescador y pescador afanado incluso en sus años de vejez, es el patriarca de su barraca. Viudo, sólo le queda un hijo, el tío Toni, que de todos los que tuvo su mujer fue el único que sobrevivió (al resto los enterró sin pena, agradeciendo que no tuviesen que vivir entre miseria). Se trata de un hombre apegado a las costumbres, duro, acostumbrado a la ardua faena de la pesca en la albufera pero amante al mismo tiempo de su tarea. Entiende la vida como una entrega al trabajo, sin dejar que el cariño u otros sentimientos asomen en él. Pero no olvida en absoluto que el hombre tiene que ser honrado, trabajar y no ensuciar el nombre de la familia.
El tío Toni, aunque pescador de joven, pronto sentiría interés por la agricultura del arroz. Eso le llevó a discutir con su padre y a segregar a su familia dentro de la barraca del viejo: de un lado, él, su mujer y su hijo; de otro, el abuelo. Pero el tío Toni, primero trabajando las tierras para una señora de Valencia y después pidiendo dinero prestado, perseguiría su sueño de poseer un trozo de tierra en la que sembrar el arroz. Su padre le trata como a un traidor que ha abandonado la pesca y que condena a su familia a una dieta pobre sin carne ni pescado; después, su hijo ignorará su esfuerzo y tenacidad.
Y es Tonet, el hijo, el nieto, el que ya no sólo se desliga del trabajo tradicional de su familia, la pesca, sino que se desentiende del trabajo en cualquiera de sus formas. En un intento de cambiar su vida y, sobre todo, de alejarse de su padre (que le había avergonzado ante el pueblo abofeteándole en público), se embarca hacia Cuba y allí combate en la guerra. Pero tras su vuelta al Palmar, unos años después, no ha cambiado tanto: sigue con ganas de fanfarronear y de beber y divertirse.
Con estos hombres vive en la barraca la Borda, una pobre huérfana a la que adopta la mujer del tío Toni y a la que ninguno llama por su nombre sino por su apodo. Al enviudar el tío Toni, es la única mujer que queda en la casa. Vive constantemente humillada por Tonet y se desvive por el trabajo, como se le ha enseñado.

Otro personaje clave en la novela es Neleta que, junto con Sangonera, el borracho del pueblo, era la amiga de la infancia de Tonet. Se llegó a hablar de ella y Tonet como de una pareja de novios, pues tanto se les relacionaba. Y ellos mismos aceptaban esa relación como cierta (relación que se rompería al marcharse él a Cuba).
He leído en Internet que Neleta es la imagen de la
mujer fatal tan a menudo retratada durante finales del siglo XIX y también que en ella se encuentran esbozados lo que se podrían llamar “rasgos del proto feminismo”. Desgraciadamente, yo no tengo los conocimientos necesarios para analizar este punto, pero creo que ambas ideas tienen su base.
Respecto al carácter de Neleta, y sin destripar el argumento más de lo necesario, prefiero recordar el prólogo de
Victoria Vera, la actriz que dio vida a este personaje en la serie “Cañas y barro”.
(sobre Neleta)
“Poseía esa fuerza demoníaca que los hombres de finales del XIX identificaban con las mujeres, hasta el extremo de cuestionar la existencia del alma femenina. Creo que entre nuestros mejores escritores de finales del XIX aquellos que se ocuparon de esa alma femenina, ya que no todos estuvieron igualmente interesados, dos son fundamentales a mi modo de ver: Blasco Ibáñez y Galdós. Ambos, desde una visión completamente masculina, nos ofrecen un mundo femenino por el que sienten comprensión e indulgencia, con sus faltas o errores a la hora de decidir su futuro”.
“Entre sus personajes, casi nadie consigue ser lo que se propuso, incluso Neleta cuando parece que lo ha conseguido todo, lo pierde, lo pierde mientras escucha las palabras del abuelo: “Llora, perra, llora” y Neleta llora; sin embargo uno tiene la impresión de que no está ante una perdedora”.
“El hombre paga su cobardía, la mujer su osadía, sin embargo la reprimenda moral no existe, nadie es bueno o malo, simplemente es así y ésa es su gran modernidad y su aportación a un naturalismo carente de castigo, el castigo de ser de una determinada manera”.

Pero, ¿quiénes son los protagonistas del libro? Para mí, indudablemente, el tío Paloma y Neleta. El abuelo además es el hilo conductor, el personaje que ha estado ahí desde el primer suceso narrado hasta el último. Y Neleta es la desencadenante de la tragedia, aún sin saberlo.

(A partir de aquí, descubro la trama totalmente.)

Pasando por encima de los temas del adulterio, la avaricia y el infanticidio, me quedo con varias imágenes de esta novela, esas imágenes que se le graban a uno en la mente, en la falsa retina de lo que no ha visto.
La imagen del tío Toni y de la Borda, los únicos que dejan escapar sus sentimientos cuando la desgracia cae sobre la familia. La desgracia ha de ser tapada, primero con la mentira del hijo que ha escapado y después con la tierra del arrozal soñado, que cubre el cadáver del hijo que se ha suicidado. Únicamente en este momento el tío Toni deja escapar sus lágrimas. Y la Borda, besando el cadáver de Tonet, muestra al lector (a nadie más) el amor que sentía por él y que nunca dejó salir.
Y la imagen de la perra Centella...
“Pasó junto a la barca del abuelo, y el cazador se llevó la mano a los ojos como si le hiriese un relámpago.
- Mare de Déu! - gimió aterrado, mientras la escopeta se le iba de las manos.
Tonet se irguió, con la mirada loca, estremecido de pies a cabeza, como si el aire faltase de pronto a sus pulmones”.


Por último, he leído los estudios sobre el naturalismo realizados por César Besó Portalés (aquí y aquí).
Se habla en ellos del carácter de Neleta (atrevida, luchadora, bella) y también del ambiente costumbrista como descripción etnográfico-literaria de las gentes valencianas. Pero me parecen muy interesantes las reflexiones sobre el idioma. Si bien el autor escribe en castellano, siempre que hablan los personajes (estilo directo) utiliza el valenciano, mientras que cuando piensan o el narrador reproduce (estilo indirecto) lo que dicen se sigue usando el castellano. Es una forma de presentarnos a los personajes como más reales, dentro de su medio natural.
“Y para que su forma de hablar resulte convincente, Blasco usa un recurso muy eficaz: intercala alguna palabra en valenciano en esquemáticos diálogos (...). Estas expresiones en valenciano sólo forman una ínfima parte de la novela, pero, a su lado, el trasvase al indirecto libre de la mayoría de las palabras de los personajes permite mantener la verosimilitud: el lector entiende perfectamente que está asistiendo, a través de un filtro, a contemplar las palabras de unos personajes que se expresan en otra lengua”.

Para los perezosos que no quieren acercarse a la biblioteca a pesar del agradable olor del papel,
aquí se puede leer el libro.
Y, cuando acabe el resto de libros que he cogido esta vez, creo que me lanzaré a “Los cuatro jinetes del Apocalipsis” para seguir descubriendo a Blasco Ibáñez. También me gustaría, con todo lo que he leído y con lo que me gusta la anguila, probar un "
all i pebre"; para eso no necesito leer todo lo que tengo en casa...

lunes, 5 de octubre de 2009

De la sangre embotellada

Las leyendas sobre vampiros y todo su merchandising (en forma de películas y libros) parecen tener mucha acogida.
Sin embargo, yo no soy una de sus fans. Y que disfrutase de “Entrevista con el vampiro” no me hace caer en una contradicción. Es como disfrutar con la trilogía de Bourne pero no estar interesada, por norma general, en el género de acción.

Por lo que vi en “Entrevista con el vampiro”, los vampiros “son” (hablemos como si existieran, como cuando decimos que Zeus “es” un mujeriego) seres que viven aislados pero que tienen una conciencia de grupo y que obedecen una jerarquía. Sobre su carácter, son crueles y lujuriosos. Y sus debilidades, aquello que desafía su inmortalidad, son las estacas de madera y el sol.
Hay toda una super leyenda rodeando el mito del vampiro. Ajos, crucifijos, agua bendita... Y luego están los vampiros “según”, esto es, según el que reinvente el mito. Unos recogen parte de la leyenda, otros la modifican y algunos hasta la niegan de tal modo que lo único que comparte el vampiro con el mito original es aquello de lo que se alimenta: la sangre.

La verdad es que mi conocimientos sobre el mito vampírico es muy reducido. Se basa en el boca a boca, la única película de vampiros que he visto (prefiero obviar que también vi “La reina de los condenados”) y lo que he leído sobre
Vlad Tepes. Y, bueno, también tengo algunas imágenes grabadas de “Nosferatu”...
A pesar de ese escaso conocimiento, nunca me ha llamado la atención este mito que a veces no sabía si relacionar con Batman o más con el chupacabras.
De hecho, alguien ha pensado como yo y en la
wikipedia se comenta:
“Los animales muertos, presuntamente por el ataque del chupacabras, no tendrían sangre sus cuerpos.” “Todos los que han sido testigos del fenómeno afirman que sus ojos tienen la capacidad de hipnotizar y de paralizar a sus presas para atontarlas mentalmente. Esto permitiría que el Chupacabras succione la sangre del animal en su letargia.” “Los testigos claman que algunos chupacabras estarían cubiertos de pelo negro, presentarían ojos rojos, una cabeza ovalada y alas tipo murciélago.”

El caso es que el mundo glamouroso de los vampiros victorianos no se me presenta como algo atractivo y en la actualidad veo esa imagen de hombres con modales amanerados, con coleta y camisas con chorreras bastante fuera de lugar.
Y, a pesar de todo, a pesar de “Crepúsculo” (que no he visto) y su estética teen a lo “OC” o “Dawson Crece” y de las bandas más o menos rockeras de “La reina de los condenados”, estas últimas imágenes de los vampiros no me han hecho olvidar el rostro de Tom Cruise como Lestat.

Sería por esto último que me animase a ver “True Blood”. ¿Vampiros victorianos en el siglo XXI? No, tenía que haber algo diferente.

Según me habían dicho, el episodio piloto de esta serie había sido un récord de audiencia. Pues bien, en mi opinión, merecía serlo.
En ese primer capítulo se nos presenta a todos los personajes principales de la serie y se nos da una idea bastante aproximada de cómo son, qué relaciones tienen entre ellos, etc. Y en ese primer capítulo se nos presentan también las características principales de los dos protagonistas:
1) Sookie Stackhouse puede escuchar los pensamientos de los demás. Tiene que hacer grandes esfuerzos para no enterarse de lo que sus amigos y familiares están pensando para no invadir su intimidad y al mismo tiempo querría no oír a todos aquellos que se pasan el día criticando a todo el que tienen alrededor (incluida ella), formando en su cabeza una algarabía que no le deja vivir tranquila.
2) Bill Compton es un vampiro. Como tal, se alimenta de sangre, vive de noche y tiene ya sus añitos. En el primer capítulo descubrimos también que uno de sus puntos débiles es la plata (le quema) y que su sangre es muy valiosa porque puede curar a los humanos.

La serie añade muchos otros detalles al mito vampírico. Por ejemplo, la incoherencia de que la sangre de vampiro (llamado zumo V) funciona como un tipo de Viagra y al mismo tiempo es el más potente alucinógeno, porque no explican por qué un mismo personaje (Jason Stackhouse) la toma y unas veces le sirve para una cosa y otras para otra.
Por otro lado, la serie es un auténtico culebrón y un show de culos y tetas. Jason con esta, Jason con la otra; Jason arriba, Jason abajo... Y, aunque supongo que son cosas del caché, me mata que en una serie se vea a una tía completamente desnuda (véase Maudette Pickens) y luego a la prota se le escondan las escenas de sexo con un tupido en negro o con una sábana que le tapa hasta el pecho.

Puedo llegar a entender todo lo mencionado porque siempre hay que enganchar con algo al espectador. Reconozco que a mí lo que me enganchó fue el triángulo (o cuadrángulo) tremendamente facilón entre Sookie, Bill, Sam Merlotte y Tara Thornton. A otros les engancharía lo de chupar sangre y dormir durante el día o el show de culos y tetas.

Pero lo que me motivó a ver la serie fue el nuevo concepto de vampiro que parecía presentar el primer capítulo.
El vampiro como un ser aislado, deprimido. Un ser que ha vivido más años de los que le corresponderían a un humano por naturaleza y que, estando de vuelta de todo, está hastiado de la gente y de lo que le rodea.
Por otro lado, una chica que tiene la capacidad de leer el pensamiento y encuentra a alguien a quien no puede leérselo y, lógicamente, encuentra en él un gran atractivo. Porque por mucho que digamos “ojalá pudiera leerle el pensamiento”, seguramente no lo soportaríamos. Así, entabla con él una relación basada en la confianza ciega de verdad, porque con el resto de personas no se trata de confianza sino de ver lo que piensan los demás, tal cual.
Además, aparece lo que llaman “true blood”, un producto sintético que permite a los vampiros alimentarse sin necesidad de desangrar a los humanos. Esta es la llave para que los vampiros puedan entrar en la sociedad, comprando su comida en el super, y vivir más o menos “normalizados”. Existe en la serie una asociación que se dedica a promover los derechos de los vampiros, pidiendo que se les dé, por ejemplo, derecho a voto. Puede parecer absurdo el planteamiento, pero esto lleva a pensar por qué se localiza la acción en el estado de Luisiana y por qué hay un personaje negro, Tara, que constantemente se dedica a recordar a los blancos su condición de distinta, de heredera de la tradición de los esclavos. Se dicen muchas frases que se pueden extrapolar perfectamente a siglos antes y a los habitantes negros de los EE.UU.: “No son como nosotros” o “No deberían tener los mismos derechos que nosotros”. Creo que es una forma de hacer más razonable la premisa de que los vampiros tienen el derecho a vivir en sociedad con los humanos.

Desafortunadamente, la serie cae y cae hasta llegar a una caída en picado que se estrella en el último capítulo de la primera temporada. Aquí quiero pensar que en “The Southern Vampire Mysteries”, si es que la historia que se refleja en la serie se ajusta a los libros de Charlaine Harris, se da una solución al misterio de los asesinatos que tienen lugar en el pueblo bastante más elaborada.

Pero no es sólo el argumento.
Es el personaje de Eric y “la banda de los vampiros guays”. Un vampiro al que todos deben obedecer por ser el sheriff de la zona... ¿Dónde queda la asociación pro-vampiros? ¿Dónde quedan los vampiros más humanizados que quieren pasar desapercibidos en la sociedad y que no se les vea como monstruos? No, aquí se nos presenta a un cara de bobo y a tres energúmenos que desangran humanos como si fuera aquello San Martín.
Es el pueblo en sí, ese grupo de pueblerinos (“No os queremos de aquí”, “Fuera de mi bar”, etc.) con poderes paranormales. Demonios, cambiantes... Me imagino Stars Hollow plagado de vampiros, licántropos y hombres-polilla.

¿Y qué decir de la interpretación de Anna Paquin? Pésima. Una cara de alelada continua, cuando, creo yo, debería ser más avispada por el hecho de saber lo que piensa la gente y cómo piensa la gente. Pero no. Ella se tiende en su tumbona ataviada cual Lolita y luego se salta unos cordones policiales para llenar de huellas un escenario de un crimen del que podría ser sospechosa.

Y, lo último, que después de ese primer capítulo, poco nos aportan los demás. Ni al mito del vampiro ni a construir la idea que se esboza en el piloto. Esa idea aproximada que nos da es toda la idea que hay.
Como he leído en
otro blog:
Nos dejan caer toda la historia como si tiraran piedras, y allí te las den todas.


'True Blood' es lo mejor y lo peor, lo más y lo menos, el éxtasis y la arcada, oro y caca. Posiblemente lo único en lo que estaremos todos de acuerdo es en afirmar que 'True Blood' es diferente y rara. Es 'Embrujadas' y 'Twin Peaks', 'Medianoche en el Jardín del Bien y el Mal' y 'Jóvenes Ocultos'. Pasa de lo sublime a lo ridículo en cuestión de segundos. Es capaz de enganchar una secuencia cómica, con otra dramática y luego encadenar seguidas una de terror, otra de sexo, otra paródica y títulos de crédito a ritmo de country. ¿Esquizofrenia? ¿Arte? ¿El último timo televisivo?”

Qué pena que con lo único que me quede de la serie sea con la música de introducción...
Para “mejorar” (más si cabe) la serie, podían haber entonado esta cancioncilla:
Sangre cuajada de primera división, me voy al cementerio a hacer la digestión; mi casa es un castillo, mi cama un ataúd y mi mejor comida son las tripas con pus.