sábado, 25 de marzo de 2017

Barbie en Fundación Canal

Parece mentira lo que una exposición gratuita puede ofrecer a veces.
Si creía que iba a ver una exposición sobre los modelitos de Barbie y su cambio de imagen desde su creación hasta nuestros días, me quedaba más que corta.
La exposición de "BARBIE Más allá de la muñeca" es precisamente eso: algo que va más allá.


Claro que se pueden ver las primeras Barbies, de 1959 y de la década de los sesenta, con sus mofletes hinchados, sus ojos rasgados y su pecho pequeño. Después las que yo conocí entre los 80 y los 90, con unas caderas inexistentes y un culo totalmente plano, mientras que sus enormes pechos retaban a la fuerza de la gravedad. Y, finalmente, las más actuales, la serie de alta, baja y curvy, para dejar atrás precisamente ese cuerpo que apareció en mi infancia y que tanto fue criticado.

Pero, si bien creí que había terminado la exposición en la primera sala (bastante extensa para una exposición gratuita, la verdad), enseguida me di cuenta de que la exposición continuaba.
Barbie en el mundo, Barbie profesiones...

Aunque lo mejor estaba por llegar: Barbie diva, Barbie de alta costura, Barbie de fantasía, Barbie reinas, Barbie actriz, Barbie cantante y un largo etcétera.

A continuación muestro muchas de las fotografías que tomé.
Son muchas, sí, porque me fascinó lo que vi a pesar de que no soy una gran fan de esta muñeca. Pero invito a todo el mundo a acercarse a la Fundación Canal (si vives en Madrid y si pasas por aquí de visita) y disfrutar de este despliegue de muñecas. Supera en mucho a lo que aquí muestro. ¡Hasta el 2 de mayo!







viernes, 17 de marzo de 2017

¿Pensando en un bralette?

Es curioso cómo a una le ha podido gustar algo durante años sin saber que tiene un nombre... Y, cómo no, cuando una descubre que tiene dicho nombre no se sorprende de ver que el nombre es de procedencia francesa o anglosajona. Como casi todo en el mundo de la moda. Me refiero en este caso al bralette. Mucho más chic por eso de provenir del francés.

Durante muchos años fui seguidora del blog de Rumi Neely. Me gustaban mucho sus looks en apariencia sencillos pero siempre cargados de glamour. Telas vaporosas, transparencias, superposiciones... Me parecía que tenía un gusto muy especial y, por otro lado, ¡que vivía en un lugar cuyo clima le permitía estos conjuntos! Rumi era asidua a los bralettes y le gustaba lucirlos (entre otras prendas de ropa) a la vista o sugeridos: aquí una puntilla, aquí un tirante. También llevaba mucho tops lenceros y, si bien estos últimos no me llamaban puesto que los viví en los 90 y con un tipo bastante distinto, me llamaban la atención los ya mencionados bralettes.


En aquel entonces los llamaba "sujetadores sin relleno", "sujetadores con copa triangular" o "sujetadores con faldilla". Y es que los bralettes tienen un poco de todo esto. Hoy hablan de ellos como una mezcla del sujetador de toda la vida (si bien en su versión más femenina y sofisticada) y el crop top, otra prenda para mí también endemoniada por ser descendencia directa de los 90.
¿Los 90 de nuevo? ¿Estamos hablando acaso de las Spice Girls? Porque Mel B era una abanderada del sujetador a la vista y Mel C del crop top...
Pues no, no y no.


Tuve un par de ellos. Me parecen perfectos para quienes tenemos poco pecho. Son bonitos, sensuales y, aunque en mi caso no me gusta llevarlos a la vista, se siente una sexy hasta con una simple camiseta.
Pues ahora vuelven, están muy de moda y hay quien se atreve a llevarlos como si de una camiseta se tratase. No es para mí pero, lo reconozco, ¡son una pasada! Hay mucho donde escoger y, sin duda, en cuanto acabe con la lactancia iré a buscarlos (¿se habrán acabado para entonces? porque con la moda nunca se sabe...).

Como comentan aquí:

"Las transparencias siempre serán una apuesta segura para lucir sobre cualquier modelo; los de tamaño mínimo de encaje o blonda pueden asomarse a través de los tirantes y bajos de camisetas cropped de algodón, pero también mostrarse gracias al recurso francés por excelencia (y universalmente conocido) de dejar abierto un botón de más en la camisapara enseñar la parte central. O, por qué no, que esa blusa actúe como chaqueta ultraligera, sujetada únicamente por los cierres finales, para dejar ver un bralette más tupido"

¡A la búsqueda del bralette perfecto!


*** Sobre Rumi Neely, ya que la he mencionado, hace mucho que no sigo su blog. En un momento dado me empezó a parecer repetitivo y, sinceramente, ahora que he hecho nuevas búsquedas ya no me parecen las suyas imágenes bonitas. Es algo subjetivo, supongo, pero por ahí se dice de todo... Sólo ella sabe lo que hay pero tiene sus fans y supongo que ella se siente a gusto.

lunes, 6 de marzo de 2017

Grace and Frankie

Con mi permiso de maternidad, la excedencia y la exitosa irrupción de Netflix en nuestra casa, el poder ver series a la carta ha copado buena parte de mis mañanas los días de mal tiempo.

Ha habido auténticas maravillas (lo comentaré en otra entrada, ya que he visto muchas series en muy poco tiempo), pero hoy me gustaría reseñar "Grace & Frankie". Quizá no diga mucho el nombre, no he oído nunca a nadie hablando de ella en la calle, pero creo que merece la pena verla por muchas razones. Y, quizá, la más llamativa: que los protagonistas son sexagenarios y septuagenarios. Y muchos dirán: "¿Qué me importa a mí esa serie? ¿Qué tengo en común con los protagonistas?". Pues yo respondería que, bien, quizá hoy yo no sea esa mujer sexagenaria, pero podría ser su hija, su nieta... y algún día seré ella. Además, ¿qué tengo yo en común con Daredevil o con Sherlock Holmes? ¡Pues eso!

La serie arranca con una idea cómica (aparece en la sinopsis de la serie, en la intro y en los primeros diez minutos del primer capítulo): a estas edades, los maridos de Grace y Frankie les dicen, durante una comida en un restaurante, que quieren divorciarse porque hay otra persona. Y esa persona es... ¡el otro! Les confiesan llevar décadas siendo amantes y ellas jamás lo habían sospechado. Eran compañeros de trabajo, amigos... ¿¡pero amantes!?

Parte de la primera temporada (de momento hay dos) gira sobre este descubrimiento. Sobre el trauma del divorcio, la explicación de un divorcio a hijos de treinta y cuarenta años, el salir del armario a esta edad (de cara a socios de negocios, tus hijos, tus nietos...).

Pero, para mí, lo más importante no es esto. Y es que la serie empieza a hablar de otros temas para mí mucho más trascendentales.
Porque Grace y Frankie no tienen nada en común. Grace (Jane Fonda) es una mujer de negocios, con sus joyas, con sus tintes, con su ropa conjuntada; levantó una empresa de cosméticos que va viento en popa y tiene la familia perfecta de cara a la galería. Frankie (Lily Tomlin) es una mujer que vive la vida con entusiasmo y con principios pero que no valora tanto lo material: es hippie, fuma marihuana, es una pintora, una artista, una activista... Y cuando sus maridos se divorcian ellas ponen tierra de por medio y se mudan al chalé que los cuatro compartían en los Hamptons. El chalé de fin de semana que comprado entre cuatro era posible y que ellas ven como el "nido de amor" de sus ex y hoy el único lugar en el que refugiarse.

Y, así, ahí van los temas que más me han interesado:

    * Menospreciamos la tercera edad, como si fuese un momento de declive.
A menudo se representa en las series y en las películas la problemática que viven adultos, adolescentes, minorías étnicas, mujeres... Pero no es tan común que veamos gente mayor en una serie o en una película con un papel protagonista. Incluso en nuestra vida diaria, parece que la gente (ya ni mayor), cuando se jubila, "desaparece". Pasa a un segundo plano y no se les considera ni población activa (no lo son en cuanto a lo laboral pero, ¿qué ocurre con el ocio, por ejemplo?) ni población objetivo para publicidad a no ser que hablemos de compresas para retener los escapes de orina o el pegamento para la dentadura.
¿De verdad? ¿Es esto lo único que podemos pensar de nuestros mayores? ¿Somos tan inconscientes como para pensar que nosotros también llegaremos a los 60, a los 70, nos jubilaremos, y nos sentaremos para siempre en un sillón orejero, sin hacer nada y sin consumir nada, sin, en definitiva, vivir?
Cierto es que en determinados momentos y según la vida que se haya llevado y la herencia genética, los problemas de salud pueden llegar. En la serie vivimos de hecho un infarto y una muerte. Pero es parte de la vida y así se trata. De hecho, hablar de cáncer, de muerte, de tratamientos o de eutanasia es algo que no había visto así antes en la televisión. Y he de decir que la serie no se convierte en ningún momento en un pozo de lágrimas ni en un drama tal que le deje a una con mal cuerpo. Incluso diría que es todo lo contrario. Un canto a la vida y a ser conscientes de que podemos estar más cerca del final pero, precisamente por eso, estamos llamados a vivir con más intensidad y a decidir más rápidamente lo que realmente queremos.

    * Amistad en la tercera edad y lo absurdo del rencor o la rabia.
Enlazando con lo expuesto anteriormente, ¿por qué negarnos lo nuevo? ¿Por qué no dejar nuestros zapatos de tacón de aguja o nuestro cardigan de cachemira de lado y tirarnos en la arena de la playa a fumarnos un porro con una hippie aficionada al canto difónico?
Lo que no tiene sentido en la juventud, lo que nos separa de aquellos "diferentes" (etiquetados como diferentes pero iguales en esencia), deja de existir en la tercera edad. Mucha gente ha desaparecido. De muchos nos hemos despedido. Y lo que la vida nos da lo debemos tomar.
No tiene sentido un enfado tonto. No tiene sentido dejar de hablar a alguien o no perdonar "hasta que" o "durante", ya que no sabemos de cuánto tiempo contamos. Qué ilógico vivir esperando que algo suceda para cambiar una actitud propia que en el fondo nos está haciendo daño. ¿No es otra lección de vida que merecería la pena aprender antes de llegar al último tercio de nuestra vida?

    * Sexo y amor en la tercera edad.
Si primero fueron nuestros padres los seres asexuados como los ángeles (¿salimos realmente de un repollo? ¿nos trajo la cigüeña?), después lo son "los abuelos". Parece increíble que se plantee el sexo a la tercera edad. ¿Pero dejamos de emocionarnos, de sentir, de vivir con ganas e incluso pasión sólo por llegar a una edad determinada? Más bien son los tabúes y también el conservadurismo lo que nos ata, como a Grace. Será Frankie quien le grite en la cara la palabra "vagina" (por favor, ruego a los traductores de las producciones estadounidenses que empiecen a traducir como "vulva", poco me importa que ellos digan vagina) a Grace. Será una de sus amigas quien le regale un consolador. Y ella, por supuesto, se escandalizará, porque es... Lo Que Toca.
Ambas viven un verdadero shock cuando sus maridos les cuentan la realidad de los últimas décadas, pero son capaces de reponerse y, ¿por qué no?, de intentar encontrar el amor. A veces con poco éxito (ya sea amoroso o sexual), a veces viviendo un cuento de hadas o una aventura canalla con un ex presidiario. Nada se le niega a uno más que lo que uno se quiere negar.


Pero, para mí el gran toque de atención de esta serie es la creación de Frankie: un lubricante de base natural (ñame) para mujeres. Natural, ecológico (luego su lucha contra el aceite de palma) y pensado para las mujeres mayores que sufren de sequedad vaginal. Sí, porque mucha viagra para ellos pero... ¿y ellas? Ah, no, que sólo son ellos los que tienen pulsiones sexuales y viven su sexualidad con jovencitas (¡ja!). De hecho, ambas tienen un anuncio que hacer a sus hijos y a sus ex en el último capítulo. Los dejan a todos de piedra y salen a ritmo de hip hop de la casa, dejándoles a todos pasmados. La mejor escena, el resumen del ninguneo y de la revolución que sufren y viven. La dejo para el disfrute de aquellos que se animen a probar con esta serie.

lunes, 20 de febrero de 2017

Rimel Neffati: de nuevo una artista francesa

No suelo escribir sobre artistas realmente, pero de vez en cuando aparece alguien que me hace soñar con su trabajo. Son personas de las que seguramente no olvide el nombre (porque, lamentablemente, sufro un constante y agradable bombardeo visual del que no suele quedar nada...) pero, en casos contados, como el de Miss Van y éste, quiero dejar algún tipo de constancia.

En una de tantas páginas sobre arte que sigo en Facebook, compartieron una fotografía realizada por Rimel Neffati. Y todo se convirtió en hacer búsquedas y más búsquedas para dar con más trabajos tuyos.

Neffati es una artista francesa que trabaja básicamente el autorretrato. Autodidacta, su obra fusiona en una misma imagen fotografía y pintura.


El estilo es fantasioso, onírico, sensual y en ocasiones tenebroso. El blanco y negro, la neblina, los toques de color rojo; todo ello me trae a la mente otros nombres. ¿Por ejemplo? Krysten Ritter o Miss Pandora.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Restaurar: ¿hacer nuevo o acentuar lo viejo?

Un día cualquiera, mientras intentas echar la siesta, recibes una llamada de tu chico que está yendo ya camino al trabajo. Te preguntas: ¿qué se le habrá olvidado? ¿le habrá pasado algo con la moto?
Pero, no, no es eso. Te sorprende con un: "No sabes lo que han dejado los vecinos al lado del contenedor. Una silla de las que tanto te gustan, parecida a las de nuestro salón. Baja corriendo antes de que se la lleve otro. ¡Seguro que se te ocurre qué hacer con ella!"
Y tú, que siempre has aborrecido eso de recoger las cosas del contenedor pero que llegaste a leer un artículo sobre el tema en una revista de decoración, le has empezado a coger el gusto al tema... No se trata de recoger porquerías o cosas totalmente desahuciadas, pero a veces la gente deja las cosas ahí (y no dentro) precisamente porque saben que esos objetos y muebles pueden tener perfectamente una segunda vida en otra casa.

Eso es lo que ocurría con la silla de estilo Tapiovaara que había dejado en la calle algún vecino. Obviamente no era una silla de diseño, pero estaba inspirada en ese estilo nórdico que tanto me gusta y que, para un toque en casa, me parece todo un detalle. Al mismo tiempo, el encolado seguía siendo perfecto y el peso de la silla denotaba una calidad nada desdeñable. Así que a casa se vino, si bien no sabía qué iba a hacer con ella ni dónde ponerla.

La silla estaba muy rozada en las patas y en el respaldo. Además, el asiento, lo que peor se veía, estaba en algunas zonas cuarteado. Es decir, que para pintarla habría que lijar sí o sí, y bastante cansada acabé de lija ya con la mecedora infantil.
Aparte de ser la salida fácil (soy experta en eso), ya que no me apetecía mucho pintar y habría supuesto mucho trabajo, me acordé de la técnica japonesa de arreglar los objetos con oro: el 金継ぎ (kintsugi). Se trata de una técnica por la que no se intenta tapar o disimular aquello que pudiera parecer roto o viejo, sino precisamente de acentuar de un modo bello lo que el paso del tiempo deja en todas las cosas. Es también de lo que hablaba Tanizaki en su ensayo "El elogio de la sombra" que tanto me gustó. Es decir: cuando algo tiene historia, cuando algo nos permite ver su pasado a través de sus muescas o sus vetas, ¿es necesario disfrazarlo de color y fantasía para que parezca recién sacado de fábrica? A veces no lo es en absoluto. A veces, aquello que es imperfecto es bello.

Con mi material de décopatch (barniz-cola, brocha, papel de décopatch, agua para limpiar de vez en cuando la brocha y un paño), me puse manos a la obra. No fue difícil encontrar un papel blanco con vetas doradas para que, por un lado, el blanco no cubriese totalmente los defectos de la madera y, por otro, para que el dorado hiciese un poco el juego de (salvando las diferencias) el kintsugi.


 Cortando el papel en pequeños trozos o incluso tapando grandes áreas con trozos más grandes, lo más complicado fue rasgar el papel para conseguir líneas más o menos gruesas que se fuesen estrechando al final y que permitiesen tapar las grietas de una forma natural. Esto es lo que mejor funcionó en el asiento de la silla.


Como en otras entradas he explicado, tan sólo hay que mojar la brocha en el barniz-cola, aplicarlo sobre la superficie que se va a cubrir, colocar el pedacito de papel y volver a tapar con otra capa de barniz-cola. No hace falta ser muy exagerado con la cantidad y, aunque el papel es difícil que se empape hasta el punto de romperse, sería un desperdicio utilizar un producto que no es necesario. Tan sólo hay que asegurarse que debajo del papel en toda la superficie hay producto para que no se formen las indeseables burbujas.
Una vez pegados todos los papelitos que se quiera, ya que en este caso no se trataba de tapar toda la superficie sino de marcar aún más las imperfecciones del mueble, tan sólo hay que dejar el producto secar. Si es verano bastarán tan sólo unas horas para que el producto esté seco. Esto es interesante a la hora de aplicar más papeles o pintar algo encima si así se desea. Si lo que se quiere es utilizar el mueble, aconsejo dejarlo bastante tiempo secando. Es también bastante difícil que se desprenda el papel, pero es cierto que el barniz-cola queda pegajoso durante un tiempo. Existe un líquido vitrificador que deja la superficie totalmente igualada y se puede hasta mojar el objeto sobre el que se ha hecho décopatch, pero yo de momento no lo he utilizado ni lo he necesitado.


Después de terminar la silla (un trabajo que me llevó unas tres o cuatro horas en total), quedaba la cuestión de dónde colocarla. Me gustan los espacios abiertos, las paredes sin cuadros y sin mucho artificio y, la verdad, nuestra casa ya estaba prácticamente terminada en cuanto a decoración se refiere. Así que, por casualidad, la coloqué en la cocina. Había otro hueco en el recibidor, pero en el futuro lo necesitaríamos para el carrito de la bebé, así que allí fue a parar mientras no tenía lugar ni función. Con el tiempo, se ha demostrado el sitio perfecto para dar charla a quien cocina y, no hay duda: va muy bien con el aire semi vintage y semi industrial de nuestra cocina.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Renovar los cojines

A veces, comprar determinados productos con unas imágenes que nos encantan encarece mucho el precio de aquello que compramos. Ya no se trata de la calidad de la tela o de la calidad de impresión sino, simple y llanamente, de que aquello que pintamos pueda estar de moda.

Se nos estropearon los cojines del salón y queríamos comprar algo nuevo. Como ya teníamos los rellenos y sólo queríamos cambiar las fundas, nos volvimos locos mirando en internet. El catálogo es extremadamente amplio. Pero no nos poníamos de acuerdo con lo que queríamos. Yo no quería meter ningún elemento figurativo, ya que en casa tenemos varios cuadros con muñecos, animales, dibujos, etc. Y, especialmente, en la zona del sofá, es donde más se concentran esos motivos. Pero él no quería tampoco estampados tribales ni geométricos que, ahora, la verdad, están muy de moda.

¿Y qué es lo más sencillo (y, además, ¡lo más económico!) cuando no encuentras nada que te guste en el mercado? Pues hacértelo tú mismo: DIY al poder.
Como otra de las discusiones del hogar era "el poco friquismo que rezumaba" (lo entrecomillo porque no comparto en absoluto esa afirmación), se me ocurrió hacer un guiño en los cojines. No creo que muchos de los que los vean sepan lo que es pero, para mi marido, es una fricada porque se trata del emblema de Gondor y, para mí, aunque es hasta cierto punto figurativo, también se trata de un dibujo esquemático y mucho menos rimbombante que un dibujo muy realista y recargado.

Así que, como otras veces, acudí a mis pinturas para textil de Setacolor. Hasta el momento esta pintura me ha dado estupendos resultados en ropa y calzado. Es cierto que el calzado, al estar más en contacto con suciedad, barro, etc., sí que pierde algo de brillo. Pero no así  la ropa, que ha aguantado muy bien los lavados.
Cómo no, la aplicación en textil del hogar es también muy sencilla, puesto que se trata de un material liso y, en el caso de mis cojines de lino, al ser un material bastante grueso la aplicación fue especialmente fácil.

Los pasos son los siguientes:

1. Elegir el dibujo y recortarlo a modo de plantilla.
2. Utilizar un lápiz o una pintura de fácil borrado para marcar los bordes que después se recortarán. Supongo que lo ideal sería el jaboncillo que utilizan en costura para los patrones pero, como no lo tengo, utilicé pasteles.
3. Colocar un cartón debajo de la superficie que se va a pintar. Ya no sólo por proteger la mesa sino, sobre todo, para que la pintura no traspase y no cale la superficie que no se quiere pintar.
4. Rellenar los contornos esbozados con la pintura permanente para textil.
5. Dejar secar al menos 24 hrs. Si el ambiente es húmedo y se ha aplicado mucha pintura, podría ser recomendable dejarlo bastante más tiempo.
6. Colocar un paño sobre la superficie pintada y pasar una plancha por encima para fijar la pintura.
7. Borrar con un paño húmedo los restos de jaboncillo / pastel que hayan quedado a la vista después de pintar la decoración.
8. Quitar el cartón.
9. Lavar, secar y colocar el relleno.



Veo este método, incluso con cinta de carrocero, muy inspirador a la hora de crear motivos geométricos que, como decía, ahora están muy de moda. Precisamente porque se llevan, estos cojines suelen ser bastante caros (aunque, por supuesto, Ikea también nos hace la vida más asequible) y, al mismo tiempo, cuando su precio haya bajado, probablemente ya los veamos un poco "pasados".


En casa estamos encantados con el resultado. Y, curiosamente, han sido renombrados por nuestra hija como "los cojines de Frozen" en lugar de Gondor. Discútele tú la denominación...

martes, 23 de agosto de 2016

Manualidades con niños

Hay cientos de recursos para hacer manualidades con niños. Páginas webs, tutoriales, libros... De momento no tengo ninguno, pero me parece una gran idea cuando mi hija (mayor) es una niña a la que le gustan mucho las actividades tranquilas como pintar, decorar o recortar.
Mientras tanto, lo que he ido intentando en los últimos meses, dado que mi hija (pequeña) estaba por llegar, ha sido implicarla lo máximo posible en las tareas y proyectos referentes al cambio que iba a sufrir nuestro hogar. La recién llegada y su habitación pero también ser cuatro y no tres.
Aparte de hacer algún proyecto para la mayor y que no se viese relegada, se encuentran fácilmente proyectos en los que ella puede ser parte activa. Y, además de aprovechar la creatividad que como niña desprende, ella se siente orgullosa de ayudar y de poder mostrar a todo el mundo lo que ha creado.



¿No son una monada? Con tan sólo unos salvamanteles de corcho y un rotulador edding. Y, como otras veces, irrepetibles.