domingo, 12 de julio de 2015

Décopatch

Este es realmente el nombre de una marca que comercializa su propio pegamento y su propio papel para realizar decoraciones creativas. Pero, como con los “kleenex”, nadie habla de “pañuelos de papel”.

Hace unas semanas, aprovechando que en Centroartesano están de aniversario, acudí a un taller gratuito para conocer la técnica.

Habían invitado a Marifé Navarro y ella estuvo explicando, desde la hora de comer hasta final de la tarde, a todos los que nos quisimos acercar por la tienda-taller, las propiedades del papel, del barniz-cola que se utiliza, cómo trabajar el papel y diversos trucos para obtener el mejor resultado.
Para mí, las dos grandes ventajas de esta técnica decorativa son su facilidad y la relajación que supone practicarla. Otros hacen jardinería, pero a mí me pareció una forma muy entretenida y relajante de pasar el tiempo. Haciendo décopatch, el tiempo, literalmente, ¡vuela! Es sencillo, no cansa… Hasta los niños pueden hacerlo porque no es peligroso y apenas mancha (el barniz-cola, una vez seco, se retira con suma facilidad de los dedos).

Pero empecemos a ver a qué material nos enfrentamos y cómo se trabaja.
Bastará con hacerse con un pliego de papel décopatch (papel barnizado, como dicen en otros blogs), con un pincel de décopatch (un pincel de cerdas duras y aplanado), un bote de barniz-cola y un objeto para decorar.
--- El papel es muy fino y al mismo tiempo muy resistente. No se moja, no se rompe ni se destiñe al impregnarlo de cola. Al mismo tiempo, si nos hemos confundido en el lugar en el que lo hemos aplicado, se puede despegar, se puede tapar… No se transparenta, se funde con el resto de papeles de décopatch aplicados y, en suma, es muy versátil.
--- El pincel, como comentaba, es un pincel de cerdas duras y aplanado (aconsejo comprar el adecuado para este tipo de papel, ya que no sé qué resultados podrían dar otros). Es importante la dureza y la forma porque se trabaja el papel aplastándolo para cubrir bien la superficie que se decora.
--- El barniz-cola, a primera vista, es cola blanca normal y corriente. Pero lo cierto es que, después de aplicado y tras haber esperado los 35 minutos que tarda en secar, la parte de barniz hace que la superficie del objeto quede brillante y parcialmente protegida. Digo parcialmente porque, al poderse decorar, por ejemplo, vajilla, es recomendable utilizar otro producto, un vitrificador, para dar una protección total ante el uso y el agua.
--- Respecto a qué objeto utilizar para la decoración con décopatch, he aquí una maravillosa noticia: se puede aplicar sobre cualquier material. Hay accesorios de papel maché especialmente creados para ser decorados con papel décopatch, pero no es necesario comprarlos para obtener un bonito resultado (además, en mi opinión, si el papel y el barniz-cola, por lo que cunden, merecen la pena a pesar de parecer caros, sobre las figuras de papel maché no pienso lo mismo). Así que, ¿por qué no dedicarse a reutilizar, a personalizar, a dar nueva vida a aquellas cosas de las que nos habíamos cansado? Un marco de fotos (de madera, de plástico, de metal… ¡cualquier soporte sirve!), una botella, una lámpara… Incluso el cristal o la tela son aptos para esta técnica.

Ahora, ¿cómo se hace?

La idea es partir el papel (no cortar con tijeras, el resultado no es nada natural) en trocitos de unos 3 x 2 cm. Si el objeto que vamos a decorar tiene mucho detalle (por ejemplo, si es una figura y tiene pelo, o para las cuencas de los ojos, o para una flor tipo rosa, con muchas hendiduras), los trozos deberán ser aún más pequeños.
Una vez partido el papel, con todas sus irregularidades, se moja un poco el pincel en barniz-cola y se aplica el producto sobre el objeto. Después, se coloca un trozo de papel y, vuelvo a mojar el pincel, se aplica sobre el papel de modo que quede totalmente cubierto. El papel es realmente resistente, pero mejor empezar con poco barniz-cola hasta ver la cantidad que nos viene bien para trabajar. Será necesario que la parte sobre la que se coloca el papel esté bien cubierta por barniz-cola; si no, no despegará e incluso cuando se seque el objeto por completo se habrán hecho burbujas. A la hora de aplicar el barniz-cola sobre el papel, es importante que se aplique de dentro hacia fuera, con seguridad y obligando al papel a no crear arrugas. No obstante, si saliese alguna, más fuerza aplicada con el pincel permitirá doblar la arruga sobre sí misma y disimularla.
Los trozos de papel se superponen, se vuelven a partir para cubrir huecos, a veces se cortan con una forma determinada del dibujo (y, evitando siempre, si se puede, las tijeras) para adornar el objeto, etc. Un truco importante que aprendí en la clase es que, si quieres que un dibujo quede visible sobre una superficie picuda o redondeada, lo mejor es empezar por la parte que no va a ser la más importante y, después colocar hacia esa parte el dibujo para que tape el sobrante y no sea el dibujo “feo” el que tape el bonito. Y, otro truco más: si una superficie tiene curvas demasiado pronunciadas, también se puede rasgar el final del trozo del papel (algo así como el efecto deshilachado de la tela) y así el papel se adaptará (aunque dejando huecos) al objeto en lugar de crear un millón de arrugas.
Y, finalmente, esperar 35 minutos. Aún así, yo recomiendo dejar más tiempo para secar superficies que después se van a juntar. Por ejemplo, en una caja, en un joyero…

Aquí están mis dos primeras creaciones: una figura de un Guerrero de Xi’an, curvilínea, complicada pero también con mucha posibilidades, y una caja que utilizo para guardar pendientes.
Esta última es el ejemplo del uso de las tijeras. Líneas rectas, superficies muy planas y definidas. Romper el papel haría casi imposible trabajar los bordes, se taparía el cristal… Así que, aunque no es lo más natural, hay ocasiones en las que su uso tiene un resultado interesante.



En breve empezaré a trabajar esta técnica con mi peque, que estoy segura que lo va a disfrutar tanto o más que yo.
Y, para quienes se animen, aquí hay un montón de ideas.

martes, 23 de junio de 2015

50 historias… ¿de qué?

Creo que todavía seguiremos oyendo hablar durante mucho tiempo sobre la serie que ha vendido más de treinta millones de copias en todo el mundo: “50 sombras de Grey”.
Para empezar, he de decir que no la he leído y sigo sin saber si quiero o no leerla.

Muchas la recomiendan y, curiosamente, ni un solo hombre ha admitido – delante de mí – haberla leído (no hablo ya de recomendarla). Por un lado, porque soy “público objetivo”: mujer y mami (¿¿??).
Comenta Violeta Enciso: “El secreto de su éxito parece residir en un marketing dirigido a enganchar al público femenino, de hecho el epígrafe “escrita para mujeres” se utiliza como gancho publicitario en su página web. Pensada para enganchar al lector desde la primera página, la historia mezcla dos ingredientes a priori muy apetecibles: romance y porno suave. El mundo de Anastasia Steele da un giro de 180 grados cuando a pocos días de graduarse conoce al misterioso y temperamental Christian Grey, de profesión “megamillonario”. Lo que Anastasia no sabe todavía es que su huevo kinder particular viene con una sorpresa muy especial: Grey es un obseso del sadomasoquismo light y, loquito -término amable- como está por los huesos de Anastasia, no parará hasta que ella acepte entrar en su mazmorra del placer/dolor para dar rienda suelta a sus peculiares gustos sexuales. ¿Impresionados? Yo tampoco”.
Este comentario refleja un poco lo que yo, a priori, pienso sobre la novela. Sé que no es bueno tener prejuicios ni criticar sin haberlo leído, pero me parece bastante inquietante eso de “escrita para mujeres”. 

¿Es que no hay nada de lo que la literatura erótica nos puede aportar que esté escrito para mujeres? ¿Es realmente “50 sombras de Grey” tan novedoso? ¿Es la primera vez que una mujer puede encontrar algo así en la literatura y disfrutar con la lectura? ¿¿Es, siquiera, literatura erótica??
Si quiero poder responder a todas estas preguntas tendré que leer, indudablemente, el libro.
Habría que preguntarse, realmente, qué es la literatura erótica.

Para Sarane Alexandrian, “La pornografía es la descripción pura y simple de los placeres carnales; el erotismo es la misma descripción revalorizada, en función de una idea del amor o de la vida social. Todo aquello que es erótico es necesariamente pornográfico, por añadidura. Es mucho más importante distinguir entre lo erótico y lo obsceno. En este caso se considera que erotismo es todo aquello que vuelve la carne deseable, la muestra en su esplendor o florecimiento, inspira una impresión de salud, de belleza, de juego placentero; mientras que la obscenidad devalúa la carne, que así se asocia con la suciedad, las imperfecciones, los chistes escatológicos, las palabras sucias.
Es una opinión que diría comparto al cien por cien.

Así, a la hora de escoger una lectura, siempre recomendaría “Historia de O”. Su autora, Dominique Aury, se mantuvo décadas en el anonimato. Sus escritos escandalizaron en la época en la que la novela salió a la luz (corría el año 1954) pero no dudo de que su lectura era absolutamente deseada, aunque sus lectores escondiesen probablemente el libro más de lo que se esconde burdamente “50 sombras de Grey” en el metro con papel de periódico.
Como comentan en Latabernadellibrofrito, “A pesar de que la temática es dura, esclavitud, sadomasoquismo y violaciones, no escandaliza ni resulta soez. Está escrita con una prosa elegante y sutil, sin recrearse en las escenas de sexo.” Hablamos de sadomasoquismo, no de BDSM, hablamos de Literatura en mayúsculas y hablamos también de que lo que se pensaba sólo podía haber escrito un hombre lo había escrito una mujer.
Es una historia con la que disfrutar y muchas otras se esconden sin necesidad de tamaña publicidad y exageración.


Así que pocas ganas me quedan de leer “50 sombras de Grey”…

* “Si quiero comprarte un puto coche te compro un puto coche”. Qué frase tan viril.
* Le ve el pene y, como viene siendo tradición, dice: “UAU”
* Por fin hemos pasado el ecuador del libro. Llevan 4 polvos, lo cual sale a polvo cada 13% de libro. Un timo.
* Anastasia le cuenta a su madre que se ha enamorado de un capullo y ella dice “AY, POR FIN”.
* “Me envuelve como el patriota victorioso lo hace en su bandera”. El ministro Wert nos comenta que esta frase saldrá en la selectividad del año que viene.
* A Anastasia le cuesta más creerse que Grey haya pasado la noche con ella que lo de los azotes. Es idiota.

¿Cuándo parar?

Aparte de la polémica de si esto es literatura erótica, de si es literatura de calidad, de si es siquiera literatura, está el tema de la forma negativa en que se entiende la sexualidad y la dependencia del amado. De cómo una persona se somete a otra por amor, por ceguera, sin importarle si las cosas que hace las quiere hacer realmente. Es cierto que hay numerosos libros cuyo contenido puede escandalizar a muchos y que han puesto en algún aprieto a sus autores (véase mi adorada novela “Lolita”), aunque eso no signifique que el escribir dichos relatos implique la aprobación del autor de las ideas expuestas. Por ello, creo que debemos atender al criterio del lector a la hora de entender el modelo de relación Christian – Anastasia como un modelo de relación rechazable y no un modelo a imitar. Porque no es esta una relación de igualdad o una relación de mutuo acuerdo. O, al menos, eso parece en las críticas.

Ahí lanzo esta otra pregunta:
"¿Es algo romántico cuando alguien te intercepta el teléfono, sabe dónde vives antes de que se lo digas, vende tu único medio de transporte o compra la compañía en la que trabajas?"
Y este mensaje se lanza a través de la gran pantalla con un "para todos los públicos".

domingo, 14 de junio de 2015

DecorAcción 2015

Soy de ese tipo de personas que, cuando hay un evento, se enteran después, en la revista del barrio o en el periódico leyendo un artículo de los de "el pasado fin de semana...".
Pues bien: ¡esta vez no ha sido así!
Si ya llevo un par de años disfrutando de DecorAcción en la revista Nuevo Estilo (precisamente en el número que habla del mes anterior), esta vez he podido disfrutar un paseíto de hora y media viendo calles decoradas pero, sobre todo, tiendas que sacan sus antigüedades, diseños, muebles, etc. a la calle.

Esto es sólo una pequeña muestra...













miércoles, 10 de junio de 2015

Conjunto de cuadros

Debe de estar muy de moda, porque de un tiempo a esta parte veo las composiciones de cuadros en todas partes. Blogs, revistas de decoración… Si bien creí en un principio que era una cosa de ABM, no tardaría en comprobar que sus ejemplos (aquí y aquí) son unos de tantos (y muy originales, por cierto, ya que a menudo son las bloggeras las que enmarcan sus propias creaciones en acrílico) de los que se pueden encontrar en la red.

Este humilde tutorial mío no es ni siquiera tutorial, ya que la realización apenas tiene complicación y no merece una gran explicación. Diría que basta con colocar en una superficie plana el conjunto de marcos para ver qué composición nos gusta más, extrapolarlo con papeles a la pared y, después, hacer los agujeros para colgar los marcos. Sí que querría hablar de un gran invento para colgar cuadros sin necesidad de taladrar: el cuelga cuadros de Fischer. Hay muchos otros métodos, pero este es el primero que he probado y no lo cambiaría por nada.



No obstante, sí creo importante remarcar dos factores que en mi caso han sido muy importantes a la hora de preparar la composición:
--- Los marcos. Para mi gusto, mejor distintos que iguales, tanto en colores como materiales y acabados. Por otro lado, la disposición de los mismos que, en mi caso, va siguiendo diferentes líneas (unos se agrupan según la línea superior, otros según una línea lateral… parecen descolocados pero no lo están).
--- Las imágenes. Varias imágenes y fondos han ido rotando en mi composición hasta que la he considerado terminada. Postales, dibujos, fotografías; ¡cualquier cosa vale! Aquí también considero que en la heterogeneidad está el gusto. Me he decantado por un dibujo que hice yo misma a lápices de colores sobre cartulina negra, de una figura de mujer; una postal que compré en el Museo Reina Sofía también de una mujer; dos fotografías en sepia de mis Blythe; una postal de una gata que compré en Londres; una postal de una niña bastante enigmática que compré en Caixa Forum de Madrid; una impresión de aves australianas (después citaré la web de la que la saqué); y una frase positiva sobre un fondo geométrico. Los colores son más bien tierra y, en diagonal, también se establece una cierta relación en los temas: las Blythe por un lado, los animales por otro, los dibujos, las mujeres…

Creo que, en definitiva, se trata de encontrar imágenes de nuestro gusto, ya sea por su estética, porque nos traen recuerdos o por cualquier otro motivo. Y dejar que la composición fluya y cambiarla las veces que sea necesaria, hasta que veamos el conjunto armonioso. Quizá pueda parecer, en mi caso, que la frase positiva no va demasiado con el resto, pero es algo que necesitaba y que dentro del salón (de forma más global) tiene su lógica.


Sobre de dónde conseguir imágenes si es que uno no es un coleccionista de postales curiosas (yo me considero una), si no se tienen fotografías chulas (¡seguro que sí!) u otros recuerdos (¿por qué no una entrada de un concierto? ¿o unas flores desecadas?), siempre se podrá acudir a internet.
Mis aves australianas salieron de esta página web y en esta otra encontré también bastante inspiración. Se trata de imágenes gratuitas que se pueden descargar para su uso privado y no comercial. Las hay de todo tipo y muy inspiradoras.
Si no, se me ocurren también papeles de regalo, washi tape o telas de Ikea (ellos mismos lo hacen en su tienda).
Tampoco es mala idea utilizar este tipo de composiciones en habitaciones infantiles, ¿verdad? Además, se les puede hacer partícipes dejándoles pintar, recortando con ellos, etc.

martes, 17 de febrero de 2015

La chalk paint de Annie Sloan

Después de convertirme en una fan de Interiores y Nuevo Estilo y de visitar montones de blogs de padres que pueden personalizar muebles, diseñar habitaciones y hacer las más disparatadas invenciones en bricolaje, decidí que era el momento de lanzarme a la piscina. ¿Por qué no yo?
Si, como decían en sawdustandembryos, con un par de gemelas pueden (y el nuevo bebé que viene en camino), ¿por qué no podría yo?
Bien es cierto que no soy la persona más mañosa del mundo, sobre todo a la hora de utilizar herramientas y mi visión espacial, pero siempre hay atajos.

Leí en varios blogs sobre la pintura chalk paint. La hay de varias marcas, pero yo me decanté por la de Annie Sloan por ser "la original" y de la que más tutoriales se podían encontrar en la red.
Es verdad que el producto no requiere grandes conocimientos de restauración de muebles ni tampoco una destreza especial, pero siempre hay que hacer anotaciones.
Yo adquirí mi pintura en arribasdecoracion y, por suerte, fui muy bien asesorada. Me dieron tan sólo unos consejos básicos (¡para algo tienen sus propios cursos!), pero no se necesita mucho más para conseguir un resultado bastante aceptable. Otra cosa es querer hacer virguerías como velados, découpage u otros: ahí creo que los cursos se hacen realmente necesarios o, al menos, habría que hacerse con una tabla para el juego "ensayo y error".
Para comprar en España, se pueden encontrar las distribuidoras en la página oficial de Annie Sloan.


Sobre los productos, hay que distinguir entre:

- La pintura. La pintura tiene una base de tiza o yeso que le da una textura muy especial. Es fácilmente maleable, no gotea demasiado, cubre mucho (diría que a veces con una capa es suficiente) y sólo tiene una pega que no deja de ser también su mayor virtud: seca muy rápido. Esto quiere decir que si no se tapa bien el bote se puede quedar dura e inservible (cuidado: estos productos no son precisamente baratos). Pero, al mismo tiempo, con un par de horas de secado se puede dar la segunda mano y, un día después, la cera. Diría que, más importante que todo esto, es subrayar que la madera (o el metal, el cristal, la tela... ¡dicen que agarra sobre cualquier material!) no hay que lijarla. Basta con limpiarla bien con un jabón neutro diluido en agua para retirar el polvo y después ya se puede pintar. Y, si se trabaja en invierno, como hice yo, que no hace falta hacerlo a la intemperie ni con las ventanas abiertas: no huele nada.


- La cera. Este producto, en su versión clara para proteger y en su versión oscura para proteger y dar una pátina de envejecido al mueble, para mi gusto es más engorroso. Leí que se podía aplicar con brocha y también con un paño, pero ninguno de los dos me convenció. Quizá sería bueno probar con una tela de algodón sin nada de pelo, tipo sábana, para evitar que se rompa o que desprenda pelusa durante la aplicación. Tampoco lo puedo asegurar... Por otro lado, trabajar en un lugar bien ventilado se hace total y absolutamente necesario. La cera desprende un fuerte olor y además es muy tóxica. Esto no lo había leído en ningún blog, pero basta con leer el bote y ya se hace uno una idea. Luego el mareo y el agrietamiento de las manos lo corroboran (también aconsejo uso de guantes).


Una vez conocidos los productos que se van a utilizar, habrá que decidir dónde aplicarlos.
Yo compré un sinfonier de segunda mano del que me enamoré a través de internet. La foto del anunciante no era buena, pero ya me indicaba que era un mueble distinto, con cierto aire vintage, al que podría sacar mucho partido por la cantidad de cajones que traía. Por supuesto, esto suponía trabajo extra de quitar todos los tornillos y todas las piezas de los tiradores antes de empezar a pintar.


Respecto a la aplicación, como digo, es muy sencilla.
La pintura hay que removerla, ya que cuando se abre el bote parece agua y aceite, una arriba y otro abajo. Una vez bien removida, se podrá apreciar el verdadero color que se ha comprado. En mi caso fue el "greek blue". En una primera capa, dado que compré una brocha un poco basta, quedaban los surcos de las cerdas marcados en la pintura. Y es que, como digo, es casi una pintura que moldeas, no gotea apenas. Diría que en la primera capa de cajones tardé tres horas y en la primera capa del armazón del mueble otras tres. Con la segunda mano fue mucho más fácil: la utilicé, con la pintura un poquito diluida en agua, para cubrir irregularidades y dar al mueble un tono más uniforme. Además, en la parte superior, que era la más visible, di la capa haciendo círculos, así que ahora no hay surcos sino que hay un bonito efecto de semi dibujo.



Pasadas cuarenta y ocho horas, el mueble está listo para dar la cera. Basta con coger un pellizco con la brocha o el paño (para mí mucho más fácil con el paño, pero la brocha llegaba a rincones de difícil acceso) y extender la cera sobre la madera. En mi opinión, es mejor echar un poquito de más que de menos y, a los quince minutos (no más), pasar el paño sin cera para quitar el exceso y pulir. El pulido ha de ser suave: de lo contrario podríamos llevarnos no sólo la cera, sino también la pintura. En mi caso, como no dispongo de mucho tiempo, creo que dejé la cera secar más de la cuenta y ahora al abrir y cerrar cajones, a pesar de que pulí cada recoveco, a veces cae alguna lasca de cera.


Después de su aplicación, dejé secar la cera varios días. No sabría decir con exactitud cuánto tiempo es necesario para poder recolocar el mueble y, en mi caso, atornillar los tiradores. Esto último no fue, comparado con todo lo demás, tarea sencilla: los tornillos, al tratarse de un mueble de por lo menos treinta años, estaban bastante oxidados y algunos de ellos torcidos. No estoy orgullosa pero la verdad es que, aparte de un aparatito muy útil para atornillar, tengo que reconocer que usé también un martillo. Dentro de lo que lo permite esta herramienta, con suavidad, claro, para no hacer saltar la pintura.


El resultado final nos encanta. El mueble dota de mucha personalidad a la estancia y el color es muy vivo.


Animo encarecidamente a todos los que quiera atreverse con la restauración de muebles sin tener que pasar por lijados y otros trabajos que requieren más detalle. El resultado merece mucho la pena.

lunes, 22 de julio de 2013

El controvertido blog de moda

Desde el invento de la Wikipedia, se discute si la opinión de la masa puede convertirse en una opinión de referencia o si debería circunscribirse a su círculo más cercano. ¿Es Wikipedia un medio fiable? ¿Quién me garantiza que quien escribe sobre medicina sabe lo que escribe? ¿Escribe un médico o escribe mi vecino del quinto, que no acabó la EGB? ¿Escribe alguien que sabe para quién escribe o se trata de un médico que prácticamente transcribe su conocimiento técnico para que no tengamos que ir a una biblioteca física a consultar una enciclopedia pero que, en el fondo, no nos hace su saber más accesible?
Quizá también habría que cuestionarse quiénes somos nosotros como lectores. ¿Sabemos lo que leemos cuando leemos? ¿Estamos dispuestos a ahondar más en la información que recibimos? ¿A buscar fuentes alternativas? ¿A ser críticos con lo que se nos da como cierto? Porque no siempre podemos confiar en la información que encontramos en los medios convencionales o que difunden determinadas personas con prestigio. Porque hasta los historiadores, que deberían relatar hechos verídicos, cuentan la historia del vencedor o del vencido y, en algunos casos, se ha enmascarado la verdad, se han tapado atrocidades o se han vendido bondades de pueblos a conveniencia.

En este caso, me gustaría hablar de un tema que se está discutiendo bastante en internet en los últimos tiempos. Se trata de los blogs de moda y de la “presuntamente necesaria” profesionalización de los mismos.
Organizadas por el Museo del Traje, el año pasado se celebraron las que ya fueron las III Jornad@s de Blogs de Moda y que, siendo tal, como digo, el debate generado, se centraron en “las futuras tendencias en la profesionalización de los blogs, así como la forma de medir su impacto económico en su relación con las marcas”.
Aquí y aquí se puede ver un poco más sobre dichas jornadas.
 
Antes de empezar con el tema de la profesionalización, creo que es imprescindible una puntualización: no es lo mismo el blog de moda de una egoblogger que un blog de moda. Los primeros proliferan en la blogosfera como setas, mientras que los segundos, al menos yo, no suelo encontrarlos (son realmente escasos y, cuando los he encontrado, no suelen ser españoles).
Las egobloggers dedican sus blogs a ellas mismas (a veces sin ningún tipo de presuntuosidad, como es el caso de Mydailystyle, pero en otros… en fin, no quiero tampoco dar nombres ni criticar este tipo de actitudes porque olé por quienes hacen blogs totalmente ombliguistas y encima tienen miles de seguidores). En ellos muestran sus adquisiciones, sus combinaciones, sus modificaciones de modelos ya muy vistos, etc. Los hay con una vocación de ocio, claramente, y los hay también que tienden a mostrar una profesionalización cada vez mayor, en lo que a veces es un diario sobre un estilo de vida (moda, trabajos como modelo, etc.).
Los blogs de moda no se dedican a los estilismos de una persona, sino que hablan de temas más genéricos y a menudo más parecidos a lo que se muestra en las revistas de moda. Dos ejemplos que se me ocurren ahora mismo son Devilwearszara (que, con un tono bastante divertido, comenta las nuevas colecciones de las tiendas más asequibles de nuestros centros comerciales, las alfombras rojas y, sobre todo, lo que ha hecho único a este blog: los clones de las marcas menores a las marcas mayores) y The Coveted (un blog de una estadounidense – un poco parado por temas personales últimamente pero realmente interesante – que lucha precisamente por la profesionalización de los bloggers). Es aquí, quizá, donde debería “exigirse” algo más de profesionalidad.

Forma parte del debate también, sobre todo después de la guerra entre discográficas y piratas, si este aluvión de blogs no profesionales resta lectores a la prensa de moda y si es lícito que lo haga. No se trata exactamente del mismo caso, ya que los blogs son una iniciativa particular (egobloggers), sin ánimo de lucro la mayor parte de las veces, frente al trabajo de las revistas (que, mucho mejor que las discográficas, diría yo, se han adaptado al mundo de internet).
El problema es, en algunos casos, que no encontramos en las revistas de moda lo que buscamos: gente real (no modelos famélicas que aseguran que no hay nada mejor que un brownie de chocolate), ropa asequible (porque su idea del lowcost muchas veces es un pantalón a setenta euros), artículos interesantes (son contadas las revistas que hablan sobre viajes, política e incluso añaden alguna columna literaria a sus contenidos) e interés real por los lectores. Y ahí están lasegobloggers, para mostrarnos sus modelitos y dirigiéndose a los lectores sabiendo que son gente de carne y hueso, que está ahí, y nos tratan de “vosotros” y “tú”.
No obstante, cabe decir a este respecto que, cuantos más seguidores tiene un blog, cuanto más popular se hace e incluso, diría, más profesional (con secciones y horarios incluso), más cerca está de lo que no nos gusta: la ropa que se muestra deja de ser asequible y las egobloggers se convierten en anunciantes de aquello que visten.
Se ha criticado mucho el hecho de que los bloggers reciban regalos de las marcas, por haber hablado de ellas o para hablar de ellas. Es muy interesante el artículo de Vanitatis sobre este tema: “Ya se intuía, pero un reciente estudio lo certifica. Los bloggers de moda españoles reciben regalos de las marcas, las cuales 'pagan' sus reportajes e incluso les contratan a cambio de moldear sus informaciones”.“Así, parece que determinadas marcas han encontrado en la 'picaresca' su particular gallina de los huevos de oro, aprovechándose de la inexperiencia para publicitarse gratis”.
De este modo, nos encontramos con bloggers que hablan de su maravilloso bolso “hache-i-jota-ka” o que hablan de si les ha gustado o no una determinada prenda (más a menudo, lo hacen con cosméticos) que les ha enviado una marca. Los bloggers se suelen posicionar en estos casos: “me he comprado”, “me han regalado” (fans, otros blogs, una marca”) o “me han enviado para que os diga si me ha gustado”. En la mayor parte de los casos, al menos en los blogs que yo sigo, no dejan lugar a dudas sobre la procedencia de lo que enseñan. Por supuesto, nadie admitiría que está modificando una opinión porque le están pagando, pero los hay (como en todos los sectores, hablemos de moda u otros temas o hablemos de blogs u otras plataformas).
Creo también que toda esta crítica es matizable. Por un lado, vemos muy a menudo publi-reportajes en las revistas o a famosas hablando de las marcas que han creado. Lo primero está claro y no se engaña al lector. ¿Lo segundo es una entrevista o publicidad velada? En The Coveted se hablaba de este tema y de por qué se critica que los blogs reciban regalos o pagos (siempre que no haya engaño hacia al lector, claro está) y no que lo hagan las revistas; es una lástima que no consiga recuperar aquella entrada que se dedicaba al tema.
Parece ser que, precisamente en esa ingenuidad y no profesionalidad del blogger de moda está la causa de la crítica: se venden opiniones, las marcas se aprovechan y el resultado es bastante cuestionable.
Sin embargo, cuanto más profesional es el blogger, más financiación recibe y al mismo tiempo va ganando en credibilidad. Hace del blog una carrera y cobra por su trabajo, de modo que responde con responsabilidad y dedicación y las marcas ven en él una oportunidad de negocio (se equilibra más la relación entre ambos).
En Estados Unidos y en Francia ser blogger es una profesión como tal. Se puede leer aquí sobre el ello.
¿Para cuándo algo así en España? ¿Están preparados los autores de los blogs y estamos preparados los lectores también para ser más exigentes y para no consumir cualquier cosa?
Para leer un poco más sobre el tema, aquí está el enlace al Estudio de Blogs de Moda realizado en 2012 por Truendy en colaboración con la AEBDM.
Recomiendo también el artículo que dedican al tema en esta web aunque su discurso es bastante más duro que el mío.
“Basta con echar un vistazo a la inmensidad de fashionistas que usan su blog como plataforma para hacer crecer su autoestima y/o opinar sobre el sector como si de la mismísima Anna Wintour se tratara. Por supuesto, ¡es tan digno como admirable! pero la relación profesionalidad-influencia que estos blogs han llegado a conseguir roza en algunos casos la locura”.
“Es más que conocido el interés de las marcas de moda por tener presencia en los blogs, y es más que obvia la forma tan sencilla en que esas marcas pueden conseguir su objetivo con ciertos bloggers.En ese aspecto, Guerrero subrayaba la importancia de la educación/formación de bloggers, con el objetivo de que puedan mantener la libertad de opinión en sus publicaciones y de que adquieran conciencia de que las marcas son las descaradas “ganadoras” en los habituales intercambios de “especias” por publicaciones”.


* Edito: ¿y el caso Tavi Gevinson? ¿A la edad en que empezó a escribir sí sabía lo que escribía? ¿Lo hacía de forma profesional? He de decir que no he seguido su trayectoria, pero por todos es sabido que se enseguida se convirtió en una asidua de los front row e incluso amiga de muchos diseñadores.

lunes, 15 de julio de 2013

Hoy es 15 de julio… cumpleaños feliz…

Después de diseñar mis propias zapatillas y pintarlas a mano, creo que le voy a coger el gustillo a esto de pintar zapatillas (o incluso ropa: ¡ya tengo en mente muchas ideas!).
Sin embargo, quería hacer ahora algo un poco mejor en cuanto a calidad de los materiales utilizado. Primero porque las zapatillas iban a ser un regalo (felicidades, mi amor); segundo porque las zapatillas no me habían costado seis euros y no podía arriesgarme a estropearlas en el primer lavado.
Por ello, lo que hice fue pedir asesoramiento en una tienda de manualidades. Parece ser que aquel consejillo que me dieron respecto a los acrílicos (“no, no salen de la ropa”) no era del todo cierto. Vale, es posible que cuando te manchas la ropa de acrílico no puedas quitarla al 100%, pero pintar con acrílicos no te garantiza que el color permanezca igual que cuando lo pintaste ya que puede irse parte del dibujo.
En dicha tienda (muy cerquita de mi casa, por cierto, siguiendo con el tema de comprar en tiendas pequeñas y apoyar el comercio local) me informaron sobre las dos posibilidades que ellos tenían: la pintura de Americana y la de Setacolor. La primera marca, si bien ofrece una variedad enorme de tonalidades, está pensada para poder utilizarla como acrílico o como pintura para tela. Por ello, si se quiere utilizar como pintura para tela, hay que comprar un producto adicional y mezclarlo con la pintura. Para mí… demasiado trabajo. Respecto a Setacolor, tiene una gama de colores más limitada y, de hecho, en la tienda sólo vendían siete colores de la gama básica. Sin embargo, se puede aplicar directamente sobre la tela, sin ningún tipo de preparación previa y los colores son muy vivos (ideal para ropa para niños o, como era mi caso, para dibujos tipo manga o cartoon). En ambos casos, una vez seca la pintura, se debe planchar colocando un paño entre la tela pintada y la plancha para que se fije totalmente la pintura.
No tengo queja ninguna sobre la textura, color y aplicación de Setacolor. Mientras pintas te das cuenta de que la pintura se va impregnando en las fibras, lo que supongo que ayudará también a su fijación final. Y ahora queda, después de lavar, comprobar que no se pierde definición ni intensidad de los colores.
El motivo lo tenía claro desde un primer momento, ya que era un tema del que incluso habíamos hablado en casa hacía unos meses. Así que fue tan sencillo como imprimir varias imágenes en color para elegir el dibujo y poder conseguir el tono exacto. Elegida la imagen que iba a pintar, la dibujé en un folio en blanco y recorté la silueta. Esa silueta me sirvió para trazar la imagen sobre la zapatilla (mucho más sencillo que dibujar a mano alzada) y después empezar con los colores. Apliqué primero los bordes, negros, y luego rellené superficie por superficie. Para terminar, los detallitos de los dientes y de nuevo retocar los bordes negros, que en algunos puntos me había comido con la pintura de relleno. Secar, planchar… ¡y a regalar!
Ni qué decir tiene que las zapatillas número 46 han sido un éxito.