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domingo, 1 de mayo de 2011


Búhos en el metro

Hoy es un buen día (¿por qué no?) para retomar este blog que tenía tan abandonado.
Hace unos meses tuve gana, pero no tiempo, y todo fue porque me enteré de que alguien me leía. No es que nunca me haya importado demasiado pero, bueno, de momento espero que mis dos seguidores granadinos sigan ahí después de los meses…

Quizá hoy he encontrado el tiempo porque es el momento no de escribir en el blog, sino el momento de redescubrir.
A veces es incluso más bonito redescubrir que descubrir, porque lo que redescubres es íntimamente tuyo y basta destaparlo un poco para que brille, como cuando soplas el polvo de un mueble viejo y reconoces antiguos arañazos y manchas.
Así he redescubierto las ganas de escribir, porque al mismo tiempo he redescubierto el placer de observar a la gente en el metro. No en vano mi primer relato corto “reconocido públicamente” se basaba en una descripción de un vagón de metro, de la que salía el fugaz encuentro (ni reencuentro ni desencuentro) de dos desconocidos.
Hace poco, en un intercambio de metro, uno de esos trasbordos a los que tengo tantísima manía, vi a un búho ululando. Tocaba la guitarra zarandeando el mástil de izquierda a derecha, y meneando la cabeza en el mismo sentido como un cuervo en la peli de Dumbo. Hora y media después, al deshacer el camino, ese hombre seguía allí, guitarreando, y lanzando “uuhs” y “aahs” como un búho.
Eso y el monótono subir escaleras a la salida del tren en la estación de Sol, desde Parla o desde Colmenar, todos a una, me hizo de nuevo soñar con esas cosas cotidianas que tanto me inspiran.
La diferencia es que espero no hacer entradas de dos páginas de Word, porque eso es lo que más pereza me daba a la hora de escribir.

Así que, a redescubrir toca.
A redescubrir lo que es escribir en el blog y lo que es escribir de nuevo relatos. ¡Lo tengo pendiente! ¡Me lo debo y se lo debo a mucha gente!

Otra cosa fantástica que he redescubierto es el dibujo. Ahora intento hacer desnudos masculinos, para evitar la facilidad a veces de dibujar el cuerpo femenino, más estilizado, más suave; sin formas abruptas ni posturas forzadas (es lo que tiene dibujar tomando como base fotografías). Quizá esto me ayude a explorar otras formas de dibujar y, de ese modo, DESCUBRA.
Aunque también es verdad que hice una pequeña incursión en el mundo de la acuarela… ¡y salí aterrada! No imaginaba que fuese tan difícil. Sobre todo, para alguien con una paciencia más que escasa como soy yo. ¿Esperar a secar para aplicar un nuevo color? Me temo que no es lo mío. Sin embargo, he aprendido técnicas de la acuarela que puedo emplear con la tinta china. Al ser un único tono no tengo ese miedo a destruir mis bocetos con color ni espero tanto como con el color, pero puedo jugar con el agua y puedo practicar a reservar el blanco.

Cuando se redescubre al mismo tiempo se descubre…
Si no, que quienes pasen por debajo de mi balcón agucen un poco el oído… ¡Soy feliz de haber redescubierto la música! Después de años escuchando los mismos CDs, aquellos que me tenían como embrujada en la adolescencia y cuyos intérpretes han desaparecido (¿en la miseria? ¿en las drogas? ¿simple desmembramiento de los grupos?), ahora escucho nueva música. Nueva para mí, claro está. Y puedo dejar de lado esos grupos que creía haber destruido con mi gafe de teenager; sí, había en ello cierto pesimismo ombliguista, pero siempre fue así. Nunca encontré interesantes a los góticos pero imagino que tan sólo unos años después y habría sido una fantástica emo (y es que con los góticos no van el rosa o HelloKitty).
Las cosas nuevas, como dice el abuelo de mi chico, son las que acabas de usar. Da igual que llevasen años en un armario. Así, una Fujitsu de carrete puede ser una cámara de fotos nueva. Es decir, es nueva pero no moderna; puede ser antigua pero no vieja (¡¡si no está usada!!).
Pues eso me ocurre con la música descubierta. Otros dirán que voy tarde o podría decirme a mí misma que estoy redescubriendo. Pero no es así: disfruto de The White Stripes como si el álbum que he comprado (y que me costó la “friolera” de seis euros) hubiese sido estrenado ayer mismo. Y, en el fondo, ¿qué importa eso?
Para redescubrimiento, el de los Smashing Pumpkings. Mi niño me encontró el Mellon Collie en CD, pues yo lo tenía en cassette y para mí era una maravilla irreproducible. Aunque no sé si lo añoraba tanto por la música en sí misma o por ese recuerdo de mí misma, como en la frase llena de sabiduría pronunciada por Homer Simpson: “Gracias por no hacer soñar a mis hijos con un futuro que no les puedo proporcionar”. Algo así era.

Redescubro otras muchas cosas: mi gusto por la ciencia ficción, por ejemplo. Aunque lo último que he visto, a pesar aparecer en ella Jude Law (“I.A.”), Forest Whitaker (“El último rey de Escocia”) y Liev Schreiber (¿“Lobezno Orígenes”?), no me ha gustado demasiado. “Repo Men”. Me temo que demasiado parecido a mi adorada “Alita Battle Angel” pero a la vez demasiado lejos. No se preocupan mucho por el contexto. La idea está bien, el argumento también, pero sin contexto es como fantasear en casa sobre el día en que se puedan crear órganos artificiales y se compren en una clínica de alto nivel. ¿Qué ocurre con la policía, por ejemplo? En el mundo de Alita, NO hay una justicia como tal. El orden mundial, político y social está patas arriba y a nadie le importan los pobres (en el fondo, en esta dirección vamos, ¿no?). Quizá en Repo Men es el mismo caso, pero nadie se molesta en hacértelo saber. Una pena porque las interpretaciones, especialmente las de Law y Whitaker (del que soy fan incondicional), son muy buenas. No tanto Schreiber, aunque creo que su papel no da tanto juego como para poder hacer un papel de gran envergadura. Pero es que la peli se queda corta para el potencial que tenía.
Aunque esto me recuerda que quiero leer alguna novela de Asimov y este tiene que ser mi objetivo en mi próxima visita a la biblioteca.

Otro redescubrimiento importante es el de los comics. Desde que ME LOS descubrieron, no he podido parar de consumir este tipo de lectura que alimenta mi mente y mi vista. Tengo un comic precioso, cuya historia no me dice mucho, pero en el que todo todo está pintado desde el punto de vista de él que, además, no habla. Sólo se la ve a ella y sólo habla ella, pero parece realmente que el lector vea a través de él.
Tengo el maravilloso “Ensalada de Niza” de Edmond Baudoin, con un protagonista de una serie de historias cada cuál más bella y con cierto punto cruel. Pero el dibujo es magistral, y el uso del negro como base me parece una verdadera locura. Me gustaría hacer alguna vez algo así: usar el negro en trazos gruesos, dando siempre la impresión de ser de noche, y no utilizar finas líneas sobre blanco…
Oscuridad que me recuerda a Franz von Stuck




Y, de momento, creo que es suficiente. Subiré el volumen de la música y empezaré con mis dibujos. Relajación absoluta en un domingo víspera de festivo, sin tener que pensar si mañana encontraré o no encontraré búhos en el metro o si los pies subirán las escaleras del tren al compás.

jueves, 13 de agosto de 2009

Soy fan acérrima de La Terremoto de Alcorcón

Hace años, el vasto mundo de Internet nos presentó a mi hermana y a mí a la artistaza conocida como “La Terremoto de Alcorcón”.
Encontramos una canción titulada “Kylie Minogue Rural” y supusimos (acertadamente) que estábamos ante una parodia desternillante y un auténtico filón. Se había trastocado un poco el título, porque realmente se había rebautizado la canción “Can’t get you out of my head” como “Me estoy poniendo morá”.
Con frases tan memorables como “Era como Ally McBeal, la portada del Vogue yo fui”, nos lanzaríamos a buscar todo el repertorio de la Terremoto del que hubiese constancia en Internet. Y, así, encontraríamos otros hits como “Thriller”, verdaderamente hilarante.
Lástima que de su “Thriller” no haya ningún videoclip, porque el exitazo en enero de 2006 del “Tain gous bai, so’slouli” (transcripción libre), parodia del videoclip de gimnasio glamouroso de Madonna, fue imparable. Todo el mundo lo bailaba y cantaba, incluida yo en mi despedida de soltera (pajita en oreja, al más puro estilo “pinganillo cool”).

Sin embargo, nuestra búsqueda sobre la Terremoto como persona no tuvo tan buenos resultados. Si bien la red estaba inundada (e imagino que a partir del éxito de Madonna más) de sus canciones, no había demasiadas referencias a ella. Ni sobre su vida privada (que ya es más curiosidad que otra cosa) ni sobre su vida en el mundo del espectáculo.
Encontramos algún articulillo sobre ella y las Diabéticas Aceleradas, pero poco más.

Si por entonces yo ya era una fan declarada, poniendo sus canciones en fiestas de cumpleaños y barbacoas, para el regocijo general y las burlas de unos pocos ignorantes, hoy son una fan acérrima. Vaya, de las que llevarían camiseta y todo con la declaración.

Las versiones de las canciones siempre me han gustado, desde aquel programa presentado por Constantino Romero y titulado “La parodia nacional” (un programa bien hecho a base de participación del público y picardía, con ingenio y humor, porque se puede uno reír sin faltar y ser una persona de a pie sin tener que ser un don nadie con ínfulas de tertuliano).
Después me apuntaría al carro de “El informal”, antes de la pérdida de Capitán en el metro y del desparrame total de Miki Nadal, la vida de monologuista – actor – humorista de Flo y el estrellato de Patricia Conde como presentadora absoluta. Sin duda, mi parodia preferida era la de “Every breath you take” o “Vaca burra”.
Fabada, pollo y café / Menú tradicional / Que sueles tomar a eso de las seis / Para merendar

Ese nuevo festín / Con embutido y pan / Llegará a su fin y te oiré decir / Me paso al Biomanán / No te engañes más / Todo se acabó / Vas a reventar
Es curioso el tema de la canción sea el mismo que el de “Me estoy poniendo morá”:
Me estoy poniendo morá, de phoskitos, donnettes y de kit kats

Hace unos dos años, emitían en La 2 un programa que vi desde la primerísima emisión: D-Calle. Dicho programa era presentado por Cayetana Guillén Cuervo (también soy fan, le pese a quien le pese, igual que soy fan de su alter ego en Homo Zapping). Durante todo el programa, la Terremoto acompañaba a Caye (¿juego de palabras?), que la llamaba cariñosamente Terre.
El programa se presentó desde el principio como un programa de mujeres y para mujeres, también “visible” por hombres. Mi chico se sentaba conmigo en el sofacito de dos plazas a verlo los miércoles a las 23.00hrs. (creo recordar), hueco que ocuparían después los chanantes de Muchachada Nui. Sí, lo siento, también soy su ídolo (sic).
No tenía el gancho de Buenafuente (aunque a mí me enerve cada vez que le veo con su “no, no, no, no...”, negándose a los aplausos) ni tampoco el del Gran Wyoming, pero era curioso y habría tenido un gran futuro si hubiesen sabido moldear el formato y limar todos los detalles que hacían que el programa no terminase de cuajar.
Personalmente, me gustaba mucho Cayetana. Ha habido también detractores de cómo presentaba el programa, quizá porque la hemos visto ya muchos años en la butaca de Versión Española. Pero a mí me gustaba verla, tal como es: me parece una mujer seria pero que sabe reírse, aunque no a carcajadas. Un poco como yo. Ya quisiera (yo, claro, no ella...). Además, era un lujazo cómo la vestían cada noche: minivestidos y faldas globo muy actuales, con colores casi siempre lisos y llamativos. Después he leído una entrevista que le han hecho (creo que esta primavera), con reportaje fotográfico incluido y con un look desbordado y más que sugerente, muy al estilo de Marta Sánchez, y me ha encantado. Cada vez más como yo, en serio.
Pero vuelvo al programa y a la otra gran figura de las noches de D-Calle: la Terremoto.
Esta mujer, con su particular forma de vestir (ropa ceñida y extravagante), su pelo negro cardado, con cinta de color impactante o flor roja detrás de la oreja, imprimía su personalidad al programa. Antes del sospechoso cardado de Amy Winehouse (también soy fan), tuvimos el de la Terre y también el de Peggy Bundy (también soy fan).
Pero su personalidad no se queda sólo en el personaje y en sus canciones, sino en su forma de ser. Su desparpajo y su naturalidad. Muy buenos recuerdos me quedan de la entrevista que ella y Caye le hicieron a Gallardón (bastante más jugosa que la de Nacho Vidal, por cierto).
Porque el programa, aparte de otras secciones y otras colaboradoras que, lamentablemente, no recuerdo y creo que es porque no me gustaban tanto, tenía entrevista, reportaje de la Terre y debate.
De las entrevistas recuerdo sobre todo la de Gallardón y la de Estrella Morente. Y ya digo que la Terre le coló bastantes preguntas a Gallardón que no parecían preparadas. Tal vez sugeridas, pero no preparadas. No era como esas entrevistas donde todos se tiran los platos a la cabeza y luego se descubre que era todo un amaño (a veces se descubre hasta mientras se está viendo). Pero aquí no se tiraban platos a la cabeza ni se insultaba nadie. Vaya, un programa normal e inteligente.
Y la otra sección que me encantaba era la del reportaje de la Terre. Los que más recuerdo son, en este caso, los que hizo en Bilbao y Marbella. El de Marbella fue de sobresaliente, con la Terre paseando por Marbella con unas gafas de sol y una pose pantojil bien dignas.

Desafortunadamente, también había cosas en el programa que no me gustaban.
La primera de ellas, la música. Música en directo con guitarristas y cantantes femeninas, pero no de mi gusto. Muy buena idea pero quizá un estilo musical desacertado. El estilo es tan válido como cualquier otro y yo no tengo buen oído, de modo que no lo puedo criticar de esta forma, pero creo que era demasiado especial para un programa que empieza y más cuando se oyen canciones al principio, al final, entre secciones, antes y después del intermedio... Vaya, que si alguien está de zapping por La 2 rara vez se queda a ver un programa con esa música porque creerá que es un concierto o un especial sobre un grupo determinado. No parecía “música de programa”. Pero, bueno, salvemos que aquí entran los gustos personales.
Desgraciadamente, la segunda (y última) cosa del programa que no me gustaba era mucho peor: la tertulia. Donde podía haberse hecho algo serio, con sentido y con resultado y no se hizo. Las tertulias políticas de la mañana suelen ser aburridas y no ya por el tema, sino porque los tertulianos salen repantingados en sus sillones, hablando lentamente y con voz ronca, como si no hubiesen terminado de despertarse. Pero la tertulia de D-Calle no aportaba nada nuevo, salvo una señora que parecía estar en contra de todo y que era tremendamente extremista. Perdón por no recordar el nombre, pero ni recordarlo quiero. Las mujeres elegidas tenían opiniones demasiado extremas como para aceptar el debate: entiendo que quien debate debe tener una opinión firme, pero argumentativa. No la vi en los debates del programa.

Una verdadera lástima que no continuara el programa, pero me temo que sin el debido avance tampoco se podía hacer más.(El programa se emitía los jueves y comenzó en 2006. No duró muchos meses, pero lo disfruté mientras pude.
Así lo presentaba RTVE).

Yo, mientras tanto, seguiré las canciones de la Terremoto, que antes no tenía web propia.
Y, si puedo, iré a algún espectáculo suyo. Digo si puedo porque yo ando muy perdida en el mundo de “seguir agendas”.
Para leer algo de su boca,
aquí y aquí.


Esta entrada se la dedico a un amigo que opina que los bloggers, por definición, son (¿somos?) friquis. Y que opina, también, que los comentarios de los blogs son las mejores oportunidades para utilizar palabras como “recalcitrante” o “desarraigado”, entre otras. Yo añadiría “latrocinio” o “ignominia”.

Aprovecho también para darme cuenta (como si uno pudiese hacerlo conscientemente) de que soy fan de muchas cosas. Y de que, si fuese como otros, tendría camisetas de casi todo y no tendría con qué ir al trabajo...

Por último, dejo aquí una cita reveladora de Mª Teresa Campos: “Ahora todo el mundo sabe hacer un chupa-chups de morcilla, pero nadie sabe hacer un cocido”.

sábado, 29 de marzo de 2008

Stand by me, Diane

Hoy ha sido uno de esos sábados productivos.
Después de dos semanas, al fin brillaba el sol, no necesitaba salir con abrigo y había dormido hasta tarde. Aunque al final he salido de casa a las 13.00hrs. y no he podido hacer todo lo que me había propuesto, ha merecido la pena.
Nunca había disfrutado tanto conduciendo como hoy. Quizá era por llevar las ventanillas bajadas y la música alta, por cantar a grito pelado sin pudor y por haber podido aparcar a la primera. Es lo que tiene salir a la hora de comer.
Como son pocos los grupos/cantantes nuevos que me gustan, no dejo de rescatar viejos CD’s (y puedo comprarme los pocos nuevos que me gustan sin arruinarme…).
Quizá por la comodidad del coche nuevo, por ir sola y no tener que meter tripa y por escuchar canciones viejas con aire renovado es que he disfrutado tanto.
“Stand by me” me ha alegrado el día. ¡Fin de los bucles depresivos infinitos! ¿Por qué cuando estamos tristes nos ponemos música triste? Por fin, una música que asociaba con los malos tiempos me ha sonado a plenitud. Será el sol, serán los veinte grados, será que hoy cambian la hora…
Y “Born Slippy”. Antes me fascinaba y ahora me deja casi igual… Pero me gusta. Me gusta cuando el bombardeo de fondo cesa y parece que estás tumbada boca arriba, flotando en el agua de la piscina; el pelo apelmazado en mechones sobre la frente y los ojos entrecerrados, el sol tostando la piel desnuda y produciendo destellos sobre la superficie…
No está mal un 21 de marzo que no trae consigo la famosa astenia primaveral.
Recuerdo los últimos coletazos de las rebajas de febrero.
Yo, contenta, de haber encontrado al fin el vestido de lentejuelas de Diane y por un módico precio en H&M.
Me habré acordado de mi adorada Diane por escuchar “Born Slippy”, por supuesto.
Me chocó enormemente pensar que, en otra parte del mundo, la gente podía llevar a una discoteca un vestido de lentejuelas sin ser Nochevieja y, al mismo tiempo, otra gente llevaba camisetas de algodón de lo más cutre. Aquí, por aquel entonces, se estilaba llevar minifalda negra, camiseta de tirantes y botas altas con tacón cuadrado.
Al ver a Diane en Trainsporting, les dije a mis amigas: “quiero un vestido así para la próxima Nochevieja”. Pero nunca lo encontré.
Después engordé (no me habría quedado bien), después adelgacé drásticamente (pero seguía sin encontrar el vestido) y ahora mi cuerpo ha dado el siguiente cambio en la pirámide hormonal: he encontrado el vestido pero mis caderas, mi tripa y mis muslos se niegan a que me lo ponga… Una lástima.
Aún hoy recuerdo a alguna amiga volviéndose roja de la vergüenza y mirando hacia otro lado cuando Ewan McGregor enseñaba el pito…

El pasado noviembre, fuimos a Barcelona.
En el trabajo vi una postal comercial de la exposición “Kawaii! El Japón ahora” y decidí que tenía que verla. Al entrar en la web de la
Fundación Joan Miró y buscar bien qué era eso del Espai 13, me enteré de que la exposición no era siempre la misma. Así que me encargué de buscar a la autora de la imagen de la postal, que era la que más me interesaba por lo que pude ver en Internet, y me di cuenta de que ¡tenía dos semanas para preparar un viaje!
Por si no era ya lo bastante difícil, la exposición de Aya Takano terminaba en el puente de noviembre.
Oh, pero tenía que verlo con mis propios ojos. De nada me valían los artículos de los periódicos gratuitos ni la información de Internet.
Por suerte, no hubo problema.
En el trabajo me dieron los días necesarios para alargar el puente.
Gracias, por una vez, a trabajar en turismo, conseguí
hotel sin dificultad (lo que no significa que lo consiguiese barato).
Después, compré los billetes de tren Madrid-Barcelona-Madrid, pero tampoco fue barato…
Lo más fácil de todo, sin embargo, fue convencer aquí al Sr. Renton de que teníamos que ir a Barcelona a ver esa exposición. Una cosa era visitar Barcelona, de la que yo guardaba un grato recuerdo (breve, pero muy grato) y de la que él guardaba uno poco grato por decirlo bonito (en aquel viaje todo se le puso en contra…), y otra cosa era visitar una exposición de “cosas monas”…
El refrán dice “dios los cría y ellos se juntan”. Pues nosotros dos nos juntamos y parece que la exposición de Aya Takano se juntó con la XIII edición del Salón del Manga de Barcelona. Así que allá que fuimos.

Pudimos comprobar bien de cerca el estado de las obras del AVE.
En Camp de Tarragona, el tren dijo que “hasta aquí” y, nada, tuvimos que bajarnos todos del tren y continuar hasta Barcelona en autobuses. Lo curioso es que, como mucho, llegamos sólo cuarenta minutos después de la hora estimada de llegada del tren. Increíble.

Cuando bajamos del autobús, vi a una mujer con el pelo negro, rizado y largo. Ella hablaba por el móvil mientras bajaba del autobús con su bolsa de viaje. Me sonaba muchísimo su cara e incluso me sonaba su voz. Miré a mi acompañante con cara de “¿esa es…?” Y él me dijo: “Creo que sí”. ¡Juraría que era
Lucía Etxebarría! Bueno, es que estoy segura. Pero no le dije nada. Estaba hablando por el móvil y le habría molestado (lógicamente). Además, su carácter no me gusta (a nadie le puede gustar el carácter de todo el mundo, ¿no es verdad?). ¿Qué le habría dicho? “¿Me encantas?” O, ya que no sabía qué decirle, “Pues no ha llegado tan tarde el bus a Sants, ¿no?” O, algo más clásico, “¿Me firmas aquí?” Pero, ¿dónde? ¿En mi mapa turístico? ¿En la hoja de reserva del hotel? ¿En la libretita donde voy apuntando las chorradas que quiero buscar en Internet cuando vuelva a casa? ¡Chist! Acababa de terminar “Un milagro en equilibrio” esa misma semana, pero ya no lo llevaba en el bolso. Casualidades.

Después, en el Salón del Manga, conocimos a
Aurélia Aurita (que también puede significar medusa común… ¿lo habrá hecho adrede o será otra casualidad? – por cierto, también sé que calamar común es loligo vulgaris, y, sí, debido a mi trabajo en turismo…).
Me pareció una chica encantadora. Después de unos dos años, desempolvé el francés de mi memoria y pude hablar con ella. Doblemente satisfactorio.
Me hizo un retrato con esa forma de dibujar que la caracteriza, aunque, no sé, será porque soy europea, que me dibujó una nariz que me hace parecerme a Lucy (sí, la de Snoopy…).
Yo en el Salón del Manga estaba un poco como un pulpo en un garaje, pero me lo pasé bien al fin y al cabo.
Disfraces graciosos, muchos muñecos monos, una exposición de dibujos originales de algunos autores famosos (que yo, por lo general, no conocía…), etc.
Pero conocer a Aurélia Aurita me emocionó bastante (en las fotos salgo muy risueña).
Además, conocimos a una chica que estaba en el stand del Espai 13. También era muy simpática y nos comentó sitios para visitar en Barcelona, dónde comer… Nos habló de la exposición, de cómo llegar al museo… Resulta que ella también estudiaba japonés, aunque había empezado algo más tarde que yo y aún tenía ilusión… Espero que tenga mucha suerte.

Para ir a la Fundación Joan Miró tuvimos que coger el funicular. Me hacía mucha ilusión porque siempre había pensado que vería la ciudad desde el aire, pero no… No era ese tipo de funicular.
En el museo, cabía la posibilidad de pagar entrada general o sólo la entrada para la exposición, cosa que me pareció estupenda. A mí me gusta Joan Miró pero, sencillamente, no soy tan entendida, y teníamos mucho que ver en Barcelona.


Según Hélène Kelmachter, comisaria del ciclo “El Japón ahora” (21 de septiembre de 2007 – 20 de julio de 2008):

La temporada 2007-2008 del Espai 13 de la Fundació Joan Miró centra su mirada en el país del Sol naciente, en un descubrimiento de las prácticas de la generación de jóvenes artistas japoneses, así como de su contexto histórico y social. Cada exposición nos sumergirá en el universo a menudo sorprendente y extraño de un artista, al tiempo que nos aproximará a alguno de los grandes temas que conforman el retrato de la sociedad japonesa actual. La ósmosis entre tradición y modernidad, los problemas sociales y económicos, la relación con la infancia y la búsqueda de la identidad son algunas de las perspectivas que se proyectan en las obras de Aya Takano, Erina Matsui, Chiho Aoshima, Tomoko Sawada y Kowei Nawa. Cuatro chicas y un chico, con edades comprendidas entre los 23 y los 33 años, que llenarán el Espai 13 con sus pinturas, dibujos, esculturas, películas de animación, fotografías e instalaciones, creando espacios para la experimentación.
¡Kawaii!
De las adolescentes con faldas plisadas que aparecen en los manga a los personajes de Hello Kitty, estos héroes de una nueva mitología están presentes en la imaginería popular, de los dibujos animados a los productos derivados, y constituyen el símbolo de una profunda nostalgia de la infancia. Una nostalgia que se expresa a través de un profundo entusiasmo por todo lo que es kawaii. Kawaii es una de las palabras más recurrentes en el vocabulario de los jóvenes japoneses. Próximo al sentido de “mono”, kawaii designa lo que es pequeño e infantil. Más que una moda, es una forma de pensar y de ser. Esta cultura popular japonesa invade el mundo asiático y llega a Europa y Estados Unidos. De la infancia a la edad adulta, los chicos, y sobre todo las chicas, son adeptos de los fanshi guzzu –del inglés fancy goods–, llaveros y gadgets de todo tipo. El fenómeno ha adquirido tal envergadura que se ha convertido en un tema sociológico, estudiado por escritores, periodistas, filósofos y sociólogos. Los estudiosos subrayan la otra cara de kawaii: un profundo nihilismo, la negación del presente social a favor de un retorno a la infancia, el reflejo, en definitiva, del descontento de la sociedad japonesa.
Las obras de Aya Takano y Chiho Aoshima se inscriben en la esfera kawaii, destacando su lado subversivo y falsamente inocente. Las muchachas en quimono de grandes ojos y gráciles cuerpos de Aya Takano (Saitama, 1976) evocan tanto las estampas tradicionales japonesas como las chicas emancipadas que pululan por las calles de Tokio. Chiho Aoshima (Tokio, 1974) imagina un mundo onírico y sorprendente en sus dibujos de colores ácidos generados por ordenador. Su universo se mueve a menudo entre la pesadilla y la angustia, y sus personajes dudan entre la magia y la violencia de la realidad.
La revolución de la shôjo
En Shibuya, las chicas con uniformes escolares, falditas plisadas y calcetines-polainas muy largos, trajinan riendo alrededor de los purikura, fotomatones que permiten escoger el tipo de fotografía deseada, personalizándola con modelos diferentes de marcos, que después intercambiarán. Numerosos sociólogos han llamado la atención sobre este nuevo fenómeno: las chicas pasan cada vez más tiempo en la calle, con frecuencia en grupos y vestidas de una manera espectacular y ostentosa. Las shôjo, las adolescentes japonesas -literalmente “medio mujer”–, son el símbolo de una mutación de la sociedad. Se definen como mujeres-niña, en estado de suspensión entre la infancia y la edad adulta, consciencia e inocencia. La mujer japonesa, antes encargada de garantizar la tradición, aparece cada vez más como “la vanguardia de la mutación social”. Entre colegiala y femme fatale, la gyaru –del inglés girl (chica), a la japonesa– es realmente la nueva fuerza social y cultural en Japón. La escena del arte contemporáneo confirma esta tendencia, a través de las artistas mujeres que crean una obra inventiva y sorprendente, fascinante y, a veces, molesta. La programación de las exposiciones en el Espai 13 lo demuestra: de 5 artistas, ¡4 son chicas!
El arte del siglo XX ha estado marcado en Japón por la presencia importante de dos mujeres, cabezas de fila de los movimientos más importantes, como Atsuko Tanaka (nacida en 1932), que marcó la historia del grupo de vanguardia Gutai en los años cincuenta, o Yayoi Kusama (1929), una artista imprescindible desde principios de los años sesenta. La tendencia se confirma con los artistas de la generación de Mariko Mori (1967) y se hace evidente con las creadoras de la generación que ahora tiene treinta años, hasta el punto de ser una de las características más destacadas del arte japonés de nuestros días.
Testimonio de esta búsqueda de identidad típica de las chicas japonesas, Tomoko Sawada (1977) se retrata en grupo (fotografías de curso en que repite su rostro) o en retratos individuales de fotomatón. Para su exposición en el Espai 13, realizará una serie de fotografías sobre la extravagancia en el vestir de las chicas de Tokio, y en concreto de la tendencia golitha (contracción de gótica y Lolita), que se mueven por el barrio de Harajuku.
Un mundo de extrañeza y onirismo
A pesar del gran poder económico que ha proyectado al mundo la imagen de un país con tecnología punta, Japón vive desde hace unos años el pinchazo de la burbuja económica: el paro y la precariedad laboral han pasado a ser corrientes en la vida cotidiana de los japoneses y en las creaciones de los artistas. Esto, esta evocación, no obstante, en lugar de mostrarse como una constatación del estado del mundo, se convierte en una oportunidad para abrir la puerta a la imaginación y lo extraño. Así, Erina Matsui (Okayama, 1984) presenta un mundo personal lleno de visiones extrañas y poéticas.
Muchos artistas japoneses se cuestionan la frontera entre visión y percepción, creando un mundo onírico y delicado. Kowei Nawa (Osaka, 1975), con sus dibujos, esculturas e instalaciones, juega con nuestra percepción del mundo e inventa objetos llenos de poesía y extrañeza. Proyectando imágenes sobre el agua, recubriendo objetos con cuentas de cristal, invadiendo el espacio con gigantescas formas moleculares, Nawa transforma el estado original de una imagen, de una cosa o de un lugar.
Con “¡Kawaii! Japón ahora”, la Fundació Joan Miró invita al público a un viaje sorprendente por el mundo de la creación japonesa más actual y mantiene, así, el espíritu de hallazgo y de experimentación, de sorpresa e invención que caracteriza al Espai 13.


Disfruté muchísimo de la exposición. Era sólo una pequeña sala, pero había obras de gran formato, una escultura (peluche) de un perro-vaca gigante, un video y muchas pequeñas obras de acuarela.

Sensual, agresivo, inocente y falsamente inocente, cruel, futurista… Así describen su estilo.

Más imágenes de la obra de Aya Takano en la Galería Emmanuel Perrotin.
Acerca de
Aya Takano en wikipedia (inglés).

lunes, 9 de julio de 2007

“Get The Rolling Stones killed” “But, sir, they are...” “Do what I say!”

En mi casa todo el mundo sabe perfectamente qué son “banana chips”.

Hace ya unos cuatro o cinco años que un amigo me llevó al supermercado asiático-chino (más chino que de otros países asiáticos) que hay junto al centro comercial de la estación de Príncipe Pío (no confundir con Pío XII, como hacía yo…). Íbamos a comprar cositas para una cena asiática en casa. La verdad es que no salió demasiado mal pues, a pesar de que el dim sun, cocinado al vapor con todo nuestro amor con un rudimentario colador para la leche sobre una cacerola con agua hirviendo, se nos estropeó (¡no se debe romper la cadena de frío con los congelados!) y, a pesar también de que el sushi se nos quedó hecho una plasta de arroz con gambas… Pues no, no salió demasiado mal. ¿Por qué? Porque la sopa de fideos de arroz con jengibre estaba buena y porque aprendimos a hacer rollitos de primavera completamente caseros.

Cuando quiero comprar alguna cosita o, cuando simplemente, me apetece ver qué tienen, vuelvo a ese supermercado y siempre encuentro alguna delicia.
Por ejemplo, “las patatas fritas de plátano”, como yo las llamo, o “banana chips”. Son rodajas de banana (no creo que sea plátano porque no son muy dulces) fritas y secas. ¡Deliciosas!

Banana chips for you! Banana chips for me! In the afternoon, Banana chips and tea. Sliced bananas lightly fried with coconut oil. mmm... They're just a little bit sweet. Banana Chips, Banana Chips, Banana Chips, Banana Chips, Banana Chips, Banana Chips, Banana Chips. Oh, yeah!




Aunque todos saben en casa qué son “banana chips”, nadie quiere comerlas.
¿Empacho antes de haberlas probado? También las hay en versión japonesa con el estribillo en inglés.

Shonen Knife (少年ナイフ) nació en 1982, el mismo año que yo.
Formado por Naoko y Atsuko Yamano y Michie Nakatani, a lo largo de los años ha tenido distintas componentes (creo que al final estuvo compuesto por Naoko Yamano y Etsuko Nakanishi). Pero creo que Atsuko ya no forma parte del grupo, aunque es difícil saberlo porque las noticias que encuentro no son muy recientes ni muy fiables…

Descubrimiento casual en el Audiogalaxy, Shonen Knife tienen un estilo muy especial. Desde que las escuché por primera vez, pasaron a ser la banda sonora “de todas las cosas monas” y las voces que daban vida a las “banana chips” que en mi casa todo el mundo conoce.

Después de descubrirlas buscando la canción de las Supernenas y encontrar “Buttercup (I’m a supergirl)”, tuve que tirar del hilo para sacar más y más canciones.

Ahí van algunas de mis preferidas.

“Cookie day” tiene un ritmo ska muy divertido y comienza “sugar sugar candy in my mouth”.
Cookie day
Cookie day
It’s a beautiful cookie day
Cookie day
Cookie day
It’s a beautiful cookie day

“ESP”, en japonés y con el estribillo en inglés: “extra sensorial processor super special power”.
Me divierten sus letas, repetitivas, pegadizas y a veces machacantes. El ESP me recuerda el famoso “transfusionador del continuo” que buscaban en “Colega dónde está mi coche”.

“Gomi day”
Olvidarse del día que pasa el camión de la basura y guardar todas las bolsas dentro de casa…
ごみ ごみ ごみ ごみ ごーみ デェイ x 4
Oh! Garbage Day!
Hey!

“Tortoise brand pot cleaner’s”, incluida una versión con ritmos hawaianos...
One, two, three, four!

“Twist Barbie”
Blue eyes
Blond hair
Time party
Long dress
She is smart
She can dance well
Uuuuuuuuua aaaaaaah!
Bang bang bang twist Barbie x 7
Oh! Sexy girl!

“Gyoza” o empanadillas al estilo chino importadas de Japón. Tasts so good!
Con la típica música del “chino con bigotes largos y coleta que se mostraba en el Un Dos Tres”, sí, sí, “el chino de la dinastía Qing”, cuya imagen pasaría a la historia pero que ya nada tiene que ver con el chino actual (testimonio de un compañero chino de la universidad). ¿Qué musiquita tendrían las cajas chinas cuando fabricábamos made in Spain el made in China? Porque ahora las cajitas con ideogramas chinos pueden esconder… la música de Elvis, o de Aqua, o de Aqua cantando el Tutti Frutti…
From China
From a thousand years ago
From China
Historical revolution
From China
From a thousand years ago
From China
Tasting history!
En este estilo está también “Singapur”.

“Money”: tragaperras y pachinko.
You’re love give me such as real
But your love won’t pay my pills
I want money
(Yes money)
That’s what i want
(Yes money)
That’s what i want
(Yes money)
That’s what i want
(That’s what I want)

“My favourite town Osaka”, aunque yo no pudiera visitarlo durante mi viaje.
ロンドンにも行った事がある
ホンコンにも行った事がある
世界のどこもいいけれど
大阪が一番
大阪が一番
My favourite town Osaka
My favourite town Osaka
My favourite town Osaka
Oh my favourite town Osaka

“Nya nya” o “La onda vaselina” seguida de un “miau” gigantesco.
Nya nya nya nya nya nya nya nya nya nya nya
Nya nya nya nya nya nya nya nya nya nya nya

“One week”. Creo que hasta es la letra completa...
Monday I go to watch sumo wrestling
it’s an easy day to get a good ticket
Tuesday my friends come to my house
And we play the twister game
Wednesday I play computer games all day
my favourite’s Jewel Box
Thursday I drive to a toy shop
And I buy a barbie doll
Friday I go see the kicks
dancing, screaming and drinking beer
Saturday I go ice skating
playing tennis is very good too
Sunday what movie do I wanna watch?
How about that new ... flick?
Monday to Sunday, one week have seven days
(y aquí empieza la locura)
One week One week One week One week One week One week One week One week One week One week One week One week One week One week One week One week One week One week One week One week One week One week One week One week One week One week One week One week One week One week One week One week One week life!

“Riding on the rocket”
Riding on the rocket I wanna go to Pluto...
行こう 行こう everybody let’s go
行こう 行こう everybody let’s go
行こう 行こう everybody 行こう

“All I want for Christmas”
Hasta su propio villancico con sus campanillas.

“Creation Animal” (クリエーションアニマル)
Hop hop hop
Hop hop hop hop hop hop hop
いろんないろんな動物動物
いっぱいいっぱい
いろんないろんな動物動物
いっぱいいっぱい
こっちを見ているこっちを見ている
動物ほえる動物ほえる
不思議にさえる

“Baggs” Aunque no tiene tanta gracia si se lee el título primero…
De fondo, una música a base de bongos y un coro cavernícola que corea:
vito vito vito vito lui viton
vito vito vito vito lui viton

どこにも歩けばみんなLouis Vitton
Every dog and every cat and every people has Louis Vuitton
Rich people and poor people genuine spurious Louis Vuitton
A kindergarden pupil has it with her mom is Louis Vuitton
A college student has her tennis racket in her big Louis Vuitton

“Elmer elevator” o espectáculos a través de la puerta del baño…

Y sin hablar ya de su animalario particular: “Frogphobia”, “Insect collector”, “Elephant Pao Pao”, “Fisheyes” (my cat has fisheyes) y una canción que habla de Kappa.
También tienen música de cowboy (¿tributo a Clint Eastwood como el de Gorillaz?) que podría haber sido la canción del final de Kill Bill (menos mal que no…) y hasta el “Hookey pookey” (You put your right hand in, you put your right hand out…).

Aparte de sus canciones divertidas, que tanto me acompañaron y que tanto atormentaron a quienes estaban a mi alrededor, aparte de sus vestidos trapecio de colores y de las portadas de sus discos, les agradezco que para mí hayan sido las embajadoras de “The Ramones”.






“The Ramones” fueron una de las grandes influencias de “Shonen Knife”. No en vano versionaron sus canciones, los conocieron y los admiraron.
Tras la muerte de Joey Ramone, Naoko Yamano dijo: “I was surprised about Joey. I'm sad. He was very kind to us... He died but his music is forever. I want to play 'Osaka Ramones' again. Osaka Ramones is a cover band of the Ramones by members of Shonen Knife - we had one show in Tokyo a few years ago.

De esas versiones he podido disfrutar de “I wanna be sedated” o “Suzy is a headbanger” (de la versión en directo que he conseguido, Shonen Knife comienzan: “This song is... a cover song of The Ramones. Suzy is a headbanger”).

El sonido de “Konnichiwa” me recuerda también muchísimo a ellos y, sinceramente, la versión de “The Power Puff Girls” (kicking out the bad guy, beating up a monster) se me parece curiosamente a “Hey ho! Let’s go!”, aunque tanto escuchar campanillas, pachinko y guitarras puede estar afectándome seriamente la cabeza…

Discografía de Shonen Knife en su página oficial.

Letras en 365, una web estupenda que creía perdida.

* I’m a mermaid... You will never see me *
* Love, peace and Shonen Knife *

domingo, 24 de junio de 2007

Un domingo cualquiera


Domingo 24 de junio, escuchando “Promises”, de The Cranberries.

Así es como empezaba cada entrada en mi diario personal cuando iba al instituto. Un diario escrito a mano, en papel y solamente para mí. Ahora los volúmenes se hacinan en cajas de botas de invierno… La letra cursiva, desgarbada, escurridiza y apretada para aprovechar todos los cuadrados de las páginas. Porque yo siempre he escrito en páginas con cuadros, ya que me es absolutamente imposible no torcerme cuando escribo. Los márgenes nulos, las páginas llenas de tachones, subrayados y recortes de música y entradas de conciertos pegados.

Ahora que lo pienso, ¿a cuántas cosas hacen referencia dos simples líneas: un título, una fecha, una canción?

“Un domingo cualquiera” es una película de Oliver Stone que en un principio me negaba a ver por el simple hecho de ser una película sobre el fútbol americano. ¿Por qué respuestas tan pobres cuando se pregunta por el contenido de la película? No lo sé. Yo hablaría de una película sobre la corta vida de los deportistas de élite. La fama (o el fin de la carrera), la deportividad (o la lucha por no quedarse en el banquillo), la familia (o las juergas después de los partidos).
Hice bien en verla.
Pero no me gusta cómo se habla de la película en Internet. Sólo se habla de las ligas ganadas, de los partidos perdidos, de las ganas del entrenador de llevarse un trofeo para casa… ¿La sinopsis no suena un poco a la mitad o tres cuartas partes de nuestros telediarios? Si grabara el telediario durante una semana seguida, podría hacer un collage y el resultado sería la película que se describe en Internet.
Por supuesto que hay deporte, partidos, fichajes, etc. Pero me temo que si esa hubiese sido la trama central (o la única trama) no me habría gustado la película.

24 de junio, Natividad de San Juan Bautista.
Y, noche de San Juan, fiesta pagana celebrada con hogueras.
Viví en un pueblo donde la costumbre era amontonar neumáticos viejos y pinchados durante todo el año en la dehesa para, llegada no sé si la noche de San Juan o las fiestas patronales, hacerlas arder y soltar humo negro hasta lo más alto del cielo. Una barbaridad… Pero las fiestas patronales de todos los pueblos esconden una tradición, una costumbre que las hace únicas. Unas son más divertidas, otras son más, cuanto menos, peligrosas.
Es curioso que el sol amanezca el día de San Juan “dando vueltas”. Hay quien me ha porfiado y porfiado que así es… Me pregunto quién se levanta tan temprano y se pone a mirar fijamente al sol para ver si da vueltas, si baila, si aparece el carro de Santa Catalina o tantas otras leyendas…
La cosa es que ahora, viviendo en una ciudad, ni siquiera sé localizar por dónde sale el sol y no lo veo hasta las diez de la mañana o así, porque el resto del tiempo está escondido por los bloques de pisos… Por la noche no se ven tampoco las estrellas, sino las luces anaranjadas de las farolas, blancas y rojas de los coches e intermitentes de los rótulos fluorescentes de los centros comerciales.
La verdad es que nunca he celebrado esta noche. Quizá porque no haya vivido cerca de ningún sitio cuyo patrón sea San Juan.
Lo que sí hacía metódicamente de adolescente era seguir los consejos de la SuperPop y escribir mis deseos en un papelito, mojarlo con una gota de mi colonia preferida, doblarlo en un determinado número de pliegues, quemarlo durante la puesta de sol (¡y que no viera mi madre que le había cogido el mechero de la cocina!) y dejar las cenizas en el alféizar de la ventana para que el viento se las llevara durante la noche de San Juan.

Y “Promises” fue una canción publicada en el álbum “Bury the hatchet” (1999) y después incluido en “Starts: the best of 1992-2002”.
La verdad es que The Cranberries no es mi grupo preferido, simplemente un grupo agradable al que escuchar cuando se está estudiando porque no son demasiado estridentes (“Animal instinct” vs. “Salvation”), para escuchar cuando estás deprimida (“Zombie”) o para escuchar cuando tienes un día feliz sin razón aparente (“Just my imagination”) – más allá, por supuesto, del significado de las letras.

Como empezaba diciendo, hoy es un domingo cualquiera.
Me levanto a las 9.30h (sí, soy una loca, pero ayer me levanté a las 8.30h.). Intento no descolocar mucho las sábanas para que no me cueste una barbaridad hacer la cama (cuando duermo acompañada, mi acompañante es un chico más grande que la cama que saca las sábanas y me las roba, pero por suerte hacer la cama es su tarea), levanto lo justo las persianas para no matarme con las patas del somier y voy al baño. Siempre miro cómo las puntas del nuevo corte de pelo se han ahuecado y despeinado totalmente. Bajo a la cocina y me hago un zumito de naranja que acompaño con mis queridas magdalenas. Pero, con gran esfuerzo, no enciendo la tele. Si la enciendo, estoy perdida. Me absorberá su energía entontecedora y la mañana estará perdida. No en vano ya no me queda CSI ni Miami ni Las Vegas, ni Will & Grace ni Mujeres desesperadas… lo he fundido todo… Por suerte o por desgracia, LOST acabó y Anatomía de Grey no lo veo sola, así que no me puedo enganchar una mañana de culebrón en el sofá sola.
Después del desayuno, me siento delante del ordenador y por fin termino la declaración de la renta, que los plazos están aquí al lado.
Envuelta entre cajas con cosas friquis, un tendedero plagado de camisetas y calzoncillos, libros y comics, nóminas y CDs, he decidido que la mañana es mía, no de la tele. Y más mía no puede ser si la dedico a escribir.
“Le temps de lire est toujours du temps volé. Tout comme le temps d’écrire (…). Volè à quoi? Disons, au devoir de vivre.” Daniel Pennac, “Comme un roman”.
¿Cómo que no tenemos tiempo para leer? ¿Y la hora y media diaria de transporte público? Ahora que no tengo la necesidad de dormir en el autobús como cuando vivía a 45km. de Madrid, utilizo el tren y el metro (¡aquí no me mareo!) para leer. Página 155 de las 198 de “Comme un roman”. ¡Y lo empecé el día 11! El único inconveniente es la insistente contractura en el hombro izquierdo de cargar diariamente con un diccionario bilingüe.
¿Y cómo que no tengo tiempo para escribir? Eso me hacía creer. Tenía muy claro lo del tiempo para leer, pero no lo del tiempo para escribir.
Por suerte, creo que he encontrado el truco. Los días que estoy en casa, con el tendedero, las cajas, las series, el horno, las nóminas o las toallas, estoy también con el ordenador, con mis pinceles, con mis libros, con mis diccionarios, con mi pluma, con mis rotuladores, con mis lazos, con mis ideas rebuyentes (¿alguien se ha planteado el significado de Aserejé? ¿pues por qué plantearse el de rebuyente?). Le voy a plantar cara a la tele, o al menos voy a mirarla de reojo, para que no me vea y me llame, cuando baje a la cocina. Voy a intentar comer sin tele para no quedarme de nuevo pegada.
Y voy a dar por concluidas mis tareas de limpieza (una lavadora puesta y tendida, una montaña planchada, la casa barrida, la cocina fregada y la compra hecha son suficientes para una mañana de sábado) y hoy sólo voy a hacer la cama.
Pese a las tareas matutinas del sábado, el sábado cualquiera valió la pena: tuve invitados y preparé yo sola la comida. Fue mi primera quiche (champiñones y bacon) y me quedó de rechupete. ¡Estoy orgullosísima y quiero gritarlo a los cuatro vientos! A los que les gustó mi bienmesabe (o cazón) en adobo o mi tortilla española con espinacas, están invitados a una merienda de quiche. Y los que no vinieron aquella vez, también lo están.

El viernes 22 de junio, además del concierto de RBD en Madrid (por supuesto que estaba enterada), fue el solsticio de verano.
Y parece que, efectivamente, esta semana pasada ha quedado inaugurado el verano. El primer verano sobre ardiente asfalto y bajo una atmósfera de partículas de diesel. La piscina no la echaré de menos, pero le tengo respeto a mi nuevo e inhóspito biotopo.

El domingo cualquiera pasado no fue un domingo cualquiera, sino un domingo memorable. Día 17 de junio. Continuaban los ecos de mi cumpleaños, que duró una semana (una semana con los globos colgados de las cortinas, las escaleras, el cabecero de la cama, las lámparas y los armarios).

La semana del 17 fue la despedida de la primavera. Lluvia, viento, sol; perenne chaqueta en el bolso, paraguas en ristre y sandalias para no pasar calor y sentir el agua directamente en los dedos, no en unos calcetines o medias encharcados.
Adoro la lluvia y las tormentas. Quizá por contraposición a la zona seca y de clima extremo en que vivo (calor seco y sahariano en verano; frío seco y cortante en invierno; primavera y otoño que apenas duran una semana; lluvias en general escasas).
Este año he recibido el regalo de una primavera de casi dos meses y, lo que es más, sin sufrir alergia.
Aunque no era muy agradable salir del metro corriendo, la cabeza cubierta con un periódico gratuito y las sandalias resbalando en los adoquines, sí lo era oír las gotas de lluvia repiqueteando en las ventanas de la buhardilla.

El domingo memorable 17 pasé un día agradable de cine.
Primero, “Fácil”, de la que no he conseguido encontrar información en Internet. Lenta hasta aburrir, es una historia bonita sobre una chica a la que le gusta el sexo pero que no consigue tener una relación estable pese a ser simpática, guapa y sincera. Pero, de nuevo, lenta. No la aconsejo.

Segundo, “El demonio vestido de azul”. Una película de intriga sobre un hombre parado que se adentra en un peligroso mundo del que en su día consiguió salir. Pero ese es un mundo de apariencias, de falsos amigos, de falsos clientes y de falsas motivaciones. Dirigida por Carl Franklin y protagonizada por un magnífico Denzel Washington. No pongo ningún link porque parece que la película haya pasado desapercibida y no merezca más que la ficha de rigor en los portales de cine. Pero la aconsejo encarecidamente (me gusta “La dalia negra” o “La maldición del escorpión de jade”, sirva de referencia).




Películas bastante buenas, comida rica y compañía deliciosa. Envolviéndolo todo, una suave lluvia llamando a la puerta. Y, como colofón, final de la liga y cohetes y pitadas que parecían celebrar nuestra felicidad.

domingo, 23 de abril de 2006

Un Mundial de Fútbol, rap-celta francés y clases de historia

Seguro que todos nos hemos preguntado siempre por qué las dos asignaturas más aborrecidas durante nuestros años de instituto eran Matemáticas e Historia de España. Bueno, quizá muchos temíais que llegaran las clases de Lengua e Inglés, pero ese no era mi caso.
Bueno, los misterios son fácilmente desvelables, es decir, no son tales misterios.
De un lado, las Matemáticas se vuelven incomprensibles y aburridas porque en muchos casos memorizamos procesos de acciones sin comprender lo más mínimo el por qué de dichos procesos. Y cuando una profesora maravillosa de Física que dedica su vida a enseñar Matemáticas nos acerca a la utilidad y realidad de la Matemática, ya es demasiado tarde, pues después de años de memoria sin sentido esas fichas de puzzle que pertenecen a puzzles diferentes ya nunca más se podrán adaptar y unir.
De otro lado, la Historia es la asignatura que logra convertir nuestras sillas de madera astillada con tornillos semioxidados en mullidas y dulces camas que nos invitan al sueño. Pero… ¿¿¿¡¡¡por qué!!!???
Pareciera que los profesores de Historia salen de la facultad con un sinfín de cronologías aprendidas que recitan sin cesar en sus clases. Jamás explican quién se lió con quién en la monarquía, quién murió de sífilis o quién mató a su hermano para llegar a rey. Prefieren mostrar un azul árbol genealógico que los alumnos debemos memorizar sin ton ni son (algo así como si de derivadas y funciones se tratara…). Algunos hay que hacen la clase algo más amena, pero se ve que los institutos se los rifan.
Entre dichos profesores, los hay especialmente particulares, como mi antiguo profesor de “Historia de España”.
Vistiendo una gabardina caqui, gorra azul marino tipo “Super Mario”, zapatillas Victoria a juego con la gorra y barba y bigote rubios, apareció en nuestra clase para explicarnos nuestra historia, desde los íberos hasta la Restauración (como siempre, no pasamos ni a la Segunda República). Era curioso que se cambiaba de jersey de lana con pelotillas cada lunes y de pantalón de tergal cada mes.
Lo realmente increíble es que no llegaba a los 35 años ni mucho menos. Un profesor realmente peculiar.
Pero sus clases se nos hacían bastante interesantes. Mezclar su vestimenta con las preguntas irreverentes de mi compañera de mesa (que cambiaba intencionadamente la palabra “cardingo” por “canguingo”), con su repetida frase “y su reino se derrumbó como un castillo de naipes” o con los bocetos que hacíamos de él en la pizarra, eran una especia que aderezaba esas horas.
Pero hasta que no comenzó la asignatura de “Historia Contemporánea (Mundial, habría añadido yo)”, la cosa no se ponía interesante (porque, más que nada, a mí las intrigas internacionales y demás son de lo que más me interesan).
Nunca hay videos ni libros entretenidos que nos acerquen la historia de pequeños.

En 1998 fui a Francia de intercambio. Fue realmente divertido.
Nunca olvidaré el partido de fútbol en que España fue eliminada del Mundial, que fuimos todos a ver en un parking de Nantes donde habían instalado una televisión gigante.
Ni olvidaré dos recuerdos que me traje aquel junio.
El primero fue una camiseta roja de talla minúscula (como vestía entonces, enseñando la tripa) conmemorativa del Mundial “France ‘98” que compré en el “Auchamp” (que no en el “Alcampo”). Aún la guardo. No ha perdido el color, pero no me la pongo para que esté perfecta para su décimo aniversario y poder ponérmela entonces.
El segundo fue el single “Panique Celtique” de “Manau”.
Además de series de risa tipo “El príncipe de Bel-Air” de las que no entendía ni papa, vi varias galas musicales en la televisión francesa (más asequibles a mi nivel). Nunca había imaginado que lo que más triunfaba en Francia era el rap. Estuvimos en el “Festival de la Musique” en Nantes, con conciertos en directo al aire libre en las avenidas y puestos de refrescos y comida rápida. Allí nos tomamos unos refrescos, vimos rastafaris y oímos mucho rap.
Cuando vi a Manu en la televisión, la chica con la que hacía intercambio me explicó: “son unos chicos que mezclan la música tradicional celta con el rap”.
Una verdadera maravilla.
Cuando fuimos a Fnac, no pude evitar comprarme aquel single.
La música es realmente buena, pero la letra lo es más. “La tribu de Dana”. Aparte de la felicidad de entender la mayor parte de la letra la primera vez que lo escuché, es que me encantó. Me costó mucho encontrar la forma de comprar los discos desde aquí, pero ahora sí que los he encontrado. De seguro que me los compraré, por lo menos el primero.


Le vent souffle sur les plaines de la Bretagne armoricaine.Je jette un dernier regard sur ma femme, mon fils et mon domaine.Akim, le fils du forgeron, est venu me chercher;Les druides ont décidé de mener le combat dans la vallée.Là où tous nos ancêtres, de géants guerriers celtes,Après de grandes batailles se sont imposés en maîtres.C'est l'heure maintenant de défendre notre terrecontre une armée de Simériens prête à croiser le fer.Toute la tribu s'est réunie autour des grands menhirspour invoquer les dieux afin qu'ils puissent nous bénir.Après cette prière avec mes frères, sans faire état de zèle,les chefs nous ont donné à tous des gorgées d'hydromel,Pour le courage, pour pas qu'il y ait de faille,Pour rester grands et fiers quand nous serons dans la bataille.Car c'est la première fois pour moi que je pars au combatEt j'espère être digne de la tribu de Dana.
Après quelques incantations de druides et de magie,Toute la tribu, le glaive en main, courait vers l'ennemi.La lutte était terrible et je ne voyais que des ombres,Tranchant l'ennemi qui revenait toujours en surnombre.Mes frères tombaient l'un après l'autre devant mon regard,Sous le poids des armes que possédaient tous ces barbares,Des lances, des haches et des épées dans le jardin d'Edenqui écoulait du sang sur l'herbe verte de la plaine.Comme ces jours de peine, où l'homme se traîneÀ la limite du règne du mal et de la haine.Fallait-il continuer ce combat déjà perdu ?Mais telle était la fierté de toute la tribu.La lutte a continué comme ça jusqu'au soleil couchant,De férocité extrême en plus d'acharnement;Fallait défendre la terre de nos ancêtres enterrés là,Et pour toutes les lois de la tribu de Dana.
Au bout de la vallée on entendait le son d'une corne,D'un chef ennemi qui rappelait toute sa horde.Avait-il compris qu'on lutterait même en enferEt qu'à la tribu de Dana appartenaient ces terres ?Les guerriers repartaient, je ne comprenais pasTout le chemin qu'ils avaient fait pour en arriver là,Quand mon regard se posa tout autour de moi,J'étais le seul debout de la tribu ; voilà pourquoiMes doigts se sont écartés tout en lâchant mes armes,Et le long de mes joues se sont mises à couler des larmes.Je n'ai jamais compris pourquoi les dieux m'ont épargnéDe ce jour noir de notre histoire que j'ai contée.Le vent souffle toujours sur la Bretagne armoricaineEt j'ai rejoint ma femme, mon fils et mon domaine.J'ai tout reconstruit de mes mains pour en arriver là,Je suis devenu roi de la tribu de Dana.



Es una maravilla que un primer disco tenga letras tan buenas. Y es genial también que hayan tenido buenas letras, movidas y además pegadizas, en un segundo disco del que he oído parte.

Es otra visión de los bigotes rubios de Astérix o de mi profesor de historia hablándonos de íberos y celtas, de suevos, vándalos y alanos, de cartaginenses, de fenicios, de bereberes y almohades…

Hoy en día, entre canciones de rap-celta, comic de Astérix y juegos de cartas en los que aparece Vercingétorix, rey galo, me hago una ligera idea – quizá errónea - de cómo pudieron ser los celtas galos.
Pero no tengo ninguna idea, ni errónea ni correcta, de cómo podían ser los íberos hispanos. No les pongo cara, y creo que eso es importante.

Quizá un poco de comic o música orientados a la historia de España harían que no hubiésemos pasados clases y clases copiando apuntes (dictados hasta el punto y la coma) mientras dormitábamos.


Panique celtique - Album CD - 1998 - Polydor :
Intro
La tribu de Dana
L'avenir est un long passé (nouvelle version)
Panique celtique
Le chant des druides
Faut pas tiser en Bretagne
Le chien du forgeron
La confession
Un mauvais dieu
Mais qui est la belette ?
Je parle
Mais qui est la belette ? (remix)
L'avenir est un long passé

Fest Noz de Paname - Album CD - 2000 - Polydor :
L'intro
Tout le monde...
Faut pas faire chier Mémé
La poupée
Dafunkamanau
Je jazz les couleurs
Ca fait du bien
Fest Noz de Paname
Feu follet
Un type bien
Dernier combat
J' Dédicace
Des kilos
De Brunau à Mano

On peut tous rêver - Album CD - 2005 - Polydor :
Con j'pense
Qu'est ce qu'on fait de nous ?
C'était une belle journée
Je sens que j'avance (Le bouzier)
On peut tous rêver
J'aime ce stylee
On ne rigole pas pour une triplette
Le beurre salé
On a mis du temps (Breizh-île)
Farouest
Une génération
Je parle II


Biografía de Manau.

Letras de sus canciones.

Astérix” en Wikipedia.

Vercingétorix, rey de los auvernos (Wikipedia).
Vercingétorix, en “Seditio”.
Vercingétorix, en francés.